La desprotección de las víctimas de acoso escolar

Es uno de los problemas típicos de nuestros días y sin embargo tenemos idea de que no se le presta la atención que debería.

Las víctimas del famoso ¨bullying¨o acoso escolar viven una situación absolutamente inadmisible porque no se trata de la comunidad que queremos en la que pretendemos que la sensibilidad y la igualdad por encima de aspectos o limitaciones, sea el común denominador.
En estas situaciones hay responsabilidades concretas y nadie las puede ignorar. La primera responsabilidad es de los docentes y de las autoridades de los centros educativos donde tienen lugar estas situaciones.
No hay ninguna excusa que pueda justificar la ignorancia de estos casos. Los docentes y las autoridades de estos centros deberían de estar permanentemente pendientes y a ellos corresponde tomar las primeras medidas para corregir estos casos.
Pero además entendemos que los padres de los estudiantes, ya sean varones o mujeres deberían también estar pendientes de sus hijos, para atender la situación por la que pueden estar pasando como víctimas de las mismas o bien para corregirlos o llamarles la atención severamente cuando son sus propios hijos quienes participan directa o indirectamente en estos casos de acoso.
Que nadie se haga el distraído en esto. Tenemos conocimiento de hechos registrados en Salto, donde a veces por ser estudiantes destacados o bien por presentar algún tipo de discapacidad, son blancos de las burlas y de otros tipos de ridiculización por parte del grupo que integran que los discriminan abiertamente.
Lo que puede considerarse una falta menor o algo ¨normal¨que siempre existió en las escuelas y liceos, es tremendamente doloroso para quienes los sufren. No hay una sola excusa válida para tolerar estas situaciones. Es más, aún cuando no se registren dentro de los centros estudiantiles, deberían de vigilarse. Hoy las redes sociales vuelven todo más difícil en materia de controles, pero es factible hacerlo y sobre todo educar permanentemente para erradicar este tipo de conductas.
La angustia que pueden causar en las víctimas puede llegar a ser muy grave e incluso hay casos de depresión que pueden llevar a decisiones lamentables. Cuando esto sucede, quienes tuvieron la posibilidad de evitar este desenlace prefieren hacerse los ¨distraídos¨, por la sencilla razón de que si se hiciera justicia quedaría revelada su negligencia u omisión.

A.R.D.







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