La deuda comunitaria con el autismo y los niños down

El avance que ha tenido la comunidad país en materia de atención al autismo es innegable, como también innegable la lucha incansable que llevan adelante algunas instituciones, integradas esencialmente por padres y familiares de las personas con esta temática, como es también el caso de la Asociación Down de Salto.
De todas formas falta muchísimo para que podamos decir que cualquier persona que padece Síndrome de Down o Autismo está debidamente integrada a la comunidad.
Para esto es necesario sensibilizar a la sociedad de la situación. Escuchar y dejar que la orientación de los planes encaminados a sensibilizar a la comunidad en este sentido sean orientados por los especialistas que se han dedicado a estudiar la problemática.
Hoy se ha avanzado en forma notoria en cuanto al diagnóstico de síntomas del síndrome de Down o del Autismo mismo, desde la gestación del niño, lo que supone que sus padres pueden ser informados desde temprana edad. Si contáramos con una comunidad preparada y consciente del tema, seguramente sería más fácil para cualquier padre hacerse cargo de la situación, entenderla y asumirla.
Lamentablemente no es así y aún asumiendo el avance que manifiesta la sociedad en este sentido, aún solemos ver a las personas con este síndrome, a lo sumo con una mirada benévola, que trasunta más lástima que comprensión y respeto a los derechos de las personas de integración plena a la sociedad.
Hoy uno de cada 42 niños varones que nacen lo hacen con autismo, cualidad que llevarán durante toda su vida. En cuanto al índice de nacimientos con autismo, sin diferenciar entre varones y mujeres, es de un caso cada 68 nacimientos, debido a que es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas.
La actitud de la comunidad suele ser muy diferente según la persona conviva en un barrio periférico o en el centro de la ciudad.
En el primero de los casos, algunos de los vecinos, co habitantes del barrio suelen discriminarlos. Nos hemos encontrado con que los discriminadores no son muchos, pero son “feroces” dado que llegan a la burla y al desprecio. En este sentido es muy importante que la persona cuente con una familia consciente y preparada que en alguna medida signifique un refugio para ella.
Los principales desafíos en este sentido surgen desde el plano de la salud y la educación. En el primero de los casos, es estar al tanto de sus necesidades y sobre todo del avance que la ciencia va logrando para su trato.
En el caso de la educación convendría consultar a los especialistas para determinar qué planes son los que más benefician a su integración.
Por lo pronto el mejor aporte que podemos hacer en el tema es tratarlos como es debido y como corresponde a cualquier persona, asumiendo las diferencias.