La deuda sigue vigente

El voto consuar sigue siendo una gran deuda para todos los uruguayos. Hasta el momento los compatriotas que se hallan en el exterior, no pueden emitir su sufragio desde allí y esta situación rige únicamente para Uruguay y Chile en todo el sub continente y quienes no vienen a votar en dos elecciones seguidas son eliminados del padrón electoral en el caso de Uruguay.
La idea de habilitar el voto por correo desde el país donde se encuentren ha sido manejada e impulsada de diferentes maneras e incluso plebiscitada, fracasando por no lograr las mayorías exigidas.
Sucede que todas las iniciativas en este sentido han sido impulsadas por la izquierda uruguaya y sistemáticamente rechazadas por los denominados partidos de derecha.
Salvando todas las diferencias políticas, que obviamente existen y no se puede ignorar que hay en esto intereses partidarios, entendemos que dejar a los compatriotas que están en el extranjero sin la posibilidad de votar es totalmente injusto.
Nadie como ellos sienten los intereses de su patria y es una falacia decir que como no están aquí no tienen conocimiento de la realidad y por lo tanto no pueden decidir la suerte de quienes vivimos en el país.
Esta es una falacia que esconde la verdadera motivación de la negativa, que parte de la convicción de que la mayoría de quienes se fueron al extranjero lo hicieron durante los años de dictadura y por lo tanto se los vincula a la izquierda uruguaya.
Quienes siguen pensando así se han quedado estancados en la realidad de 41 años atrás y están cerrándoles las puertas a generaciones enteras. Esto es contraproducente y seguramente en  algún momento por alguna vía se desbloqueará el sufragio para la llamada  diáspora, o los uruguayos que viven en el extranjero y será inevitable que recuerden las dificultades que han tenido para conseguir esta habilitación.
El movimiento internacional de compatriotas en el exterior ha demostrado que existen fuertes lazos culturales, económicos y afectivos con sus familiares en el país y por lo tanto esto echa  por tierra la falacia del desconocimiento de nuestra realidad.
Todos sabemos los verdaderos motivos de esta oposición y pensar así es apostar a algo circunstancial. Algo que a juzgar por los resultados de las dos últimas elecciones en el país no ha logrado impedir el triunfo de la izquierda.
Si cambiaran éstas y por cualquier motivo quienes están en el extranjero volcaran su preferencia hacia otro partido se daría la paradoja que tampoco pudieran votar.
Algo que realmente habla de una visión mezquina y envilece la  política en general.

El voto consular sigue siendo una gran deuda para todos los uruguayos. Hasta el momento los compatriotas que se hallan en el exterior, no pueden emitir su sufragio desde allí y esta situación rige únicamente para Uruguay y Chile en todo el sub continente y quienes no vienen a votar en dos elecciones seguidas son eliminados del padrón electoral en el caso de Uruguay.

La idea de habilitar el voto por correo desde el país donde se encuentren ha sido manejada e impulsada de diferentes maneras e incluso plebiscitada, fracasando por no lograr las mayorías exigidas.

Sucede que todas las iniciativas en este sentido han sido impulsadas por la izquierda uruguaya y sistemáticamente rechazadas por los denominados partidos de derecha.

Salvando todas las diferencias políticas, que obviamente existen y no se puede ignorar que hay en esto intereses partidarios, entendemos que dejar a los compatriotas que están en el extranjero sin la posibilidad de votar es totalmente injusto.

Nadie como ellos sienten los intereses de su patria y es una falacia decir que como no están aquí no tienen conocimiento de la realidad y por lo tanto no pueden decidir la suerte de quienes vivimos en el país.

Esta es una falacia que esconde la verdadera motivación de la negativa, que parte de la convicción de que la mayoría de quienes se fueron al extranjero lo hicieron durante los años de dictadura y por lo tanto se los vincula a la izquierda uruguaya.

Quienes siguen pensando así se han quedado estancados en la realidad de 41 años atrás y están cerrándoles las puertas a generaciones enteras. Esto es contraproducente y seguramente en  algún momento por alguna vía se desbloqueará el sufragio para la llamada  diáspora, o los uruguayos que viven en el extranjero y será inevitable que recuerden las dificultades que han tenido para conseguir esta habilitación.

El movimiento internacional de compatriotas en el exterior ha demostrado que existen fuertes lazos culturales, económicos y afectivos con sus familiares en el país y por lo tanto esto echa  por tierra la falacia del desconocimiento de nuestra realidad.

Todos sabemos los verdaderos motivos de esta oposición y pensar así es apostar a algo circunstancial. Algo que a juzgar por los resultados de las dos últimas elecciones en el país no ha logrado impedir el triunfo de la izquierda.

Si cambiaran éstas y por cualquier motivo quienes están en el extranjero volcaran su preferencia hacia otro partido se daría la paradoja que tampoco pudieran votar.

Algo que realmente habla de una visión mezquina y envilece la  política en general.







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