La diferencia entre hacer y simplemente señalar

El pasado viernes se llevó a cabo el lanzamiento oficial del programa «Yo estudio y trabajo», iniciativa dirigida a adolescentes y jóvenes de entre 16 y 20, quienes trabajarán durante un año en una empresa pública, con la condición de que no abandonen sus estudios.
El presidente de ANCAP, dijo durante la presentación que el principal objetivo del programa es darles herramientas a las personas para que permanezcan estudiando, y remarcó que todos los meses los participantes deberán presentar una constancia de estudio. «Éste no es un programa de trabajo, es un programa de estudio», enfatizó.
Para Leandro, estudiante de la UTU del Buceo, «si uno quiere apuntar a un trabajo de futuro con mayor remuneración y responsabilidad necesita estudiar». Agregó que «a nadie le gusta estudiar», y reconoció: «yo estudio porque sé que es una necesidad, si no no lo haría».
Una alumna de Administración de Empresas dijo que existe una falta de conciencia sobre la importancia del estudio. «Muchos jóvenes abandonan porque piensan que es aburrido, pero después, a la larga, terminás dándote cuenta de que es muy importante porque cuando tenés que buscar un trabajo siempre piden personas con estudio», señaló.
El ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, destacó que se postularon 46.000 personas, y consideró que el número es una «fuerte demostración de que hay una población que tiene una afectación y que está esperando una oportunidad». «Éste es un derecho que los jóvenes tienen y que el Estado tiene la obligación, bajo diferentes modalidades, de otorgar», finalizó.
(la diaria, Vanina di Blasi, pág. 8; 10/07/2012)
Seguramente que se trata de una iniciativa beneficiosa, de un intento de volver a motivar a esos muchachos que han abandonado sus estudios y no trabajan.
Es frecuente que nos encontremos con posiciones y declaraciones detonantes en cuanto a la realidad de estos jóvenes, que se ha dado en denominar los Ni-Ni, que seguramente son campo fértil para empujarlos hacia actividades nefastas, por el camino del ocio.
Pero las declaraciones, las condenas, las críticas, no aportan mucho. Sirven para denunciar la situación, para conocer una realidad y no más que eso. En cambio hacer algo concreto es más difícil.
Puede señalarse que no se trata de un camino debidamente planificado, estudiado y aconsejado por técnicos con autoridad en el tema como sería de desear, es un intento real y concreto de hacer algo por ello y sobre todo de ir a las causas de esta situación.
Es probable que sea una utopía volverlos a todos a la senda del estudio, pero bastaría con darle la oportunidad que corresponde a todos los que están dispuestos a reencaminarse.
De eso se trata.

El pasado viernes se llevó a cabo el lanzamiento oficial del programa «Yo estudio y trabajo», iniciativa dirigida a adolescentes y jóvenes de entre 16 y 20, quienes trabajarán durante un año en una empresa pública, con la condición de que no abandonen sus estudios.

El presidente de ANCAP, dijo durante la presentación que el principal objetivo del programa es darles herramientas a las personas para que permanezcan estudiando, y remarcó que todos los meses los participantes deberán presentar una constancia de estudio. «Éste no es un programa de trabajo, es un programa de estudio», enfatizó.

Para Leandro, estudiante de la UTU del Buceo, «si uno quiere apuntar a un trabajo de futuro con mayor remuneración y responsabilidad necesita estudiar». Agregó que «a nadie le gusta estudiar», y reconoció: «yo estudio porque sé que es una necesidad, si no no lo haría».

Una alumna de Administración de Empresas dijo que existe una falta de conciencia sobre la importancia del estudio. «Muchos jóvenes abandonan porque piensan que es aburrido, pero después, a la larga, terminás dándote cuenta de que es muy importante porque cuando tenés que buscar un trabajo siempre piden personas con estudio», señaló.

El ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, destacó que se postularon 46.000 personas, y consideró que el número es una «fuerte demostración de que hay una población que tiene una afectación y que está esperando una oportunidad». «Éste es un derecho que los jóvenes tienen y que el Estado tiene la obligación, bajo diferentes modalidades, de otorgar», finalizó.

(la diaria, Vanina di Blasi, pág. 8; 10/07/2012)

Seguramente que se trata de una iniciativa beneficiosa, de un intento de volver a motivar a esos muchachos que han abandonado sus estudios y no trabajan.

Es frecuente que nos encontremos con posiciones y declaraciones detonantes en cuanto a la realidad de estos jóvenes, que se ha dado en denominar los Ni-Ni, que seguramente son campo fértil para empujarlos hacia actividades nefastas, por el camino del ocio.

Pero las declaraciones, las condenas, las críticas, no aportan mucho. Sirven para denunciar la situación, para conocer una realidad y no más que eso. En cambio hacer algo concreto es más difícil.

Puede señalarse que no se trata de un camino debidamente planificado, estudiado y aconsejado por técnicos con autoridad en el tema como sería de desear, es un intento real y concreto de hacer algo por ello y sobre todo de ir a las causas de esta situación.

Es probable que sea una utopía volverlos a todos a la senda del estudio, pero bastaría con darle la oportunidad que corresponde a todos los que están dispuestos a reencaminarse.

De eso se trata.