La donación de órganos requiere alta sensibilidad

La donación de órganos en nuestro país es obligatoria, por ley, salvo en aquellos casos en que la persona haya establecido expresamente su voluntad de no donar.
Se trata de un tema sin lugar a dudas delicado, que conlleva aspectos religiosos, jurídicos y de salud, entre otros, pero es también, como se lo ha establecido con claridad, el acto más sublime de solidaridad, porque nada más importante que donar mi propio cuerpo para mejorar la calidad de vida de otro ser humano.
Uruguay es uno de los países que ha entendido esto como una política de Estado y por lo tanto está entre aquellas naciones que ha marcado por ley la necesidad de proceder de esta forma, cuando ya la vida ha escapado del cuerpo, pero aún hay órganos que permanecen vivos y pueden ayudar a salvar otras vidas.
Llegar a la donación coercitiva ha demandado un largo camino. Desde el inicio de la lista de donantes voluntarios, hasta las campañas masivas de donantes, hasta que se llegó a dar forma a la ley que entró en vigencia en setiembre último, estableciendo que todos los uruguayos somos donantes, salvo expresión de voluntad en lo contrario.
Hoy mucha gente se halla en lista de espera de donantes de determinados órganos y la ciencia ha hecho posible que prácticamente todos los órganos del cuerpo humano se puedan transplantar.
Sin embargo, existe un protocolo riguroso, que debe respetarse minuciosamente antes de proceder a la extracción de órganos de un cuerpo. Este es un elemento esencial, por el respeto a los familiares del donante y para evitar que pudieran plantearse reclamos fundados en la materia.
Respetar rigurosamente la prelación entre los que esperan la donación es esencial en un tema tan sensible.
Donar los órganos es un acto no solo de solidaridad, sino de valentía, que obliga a pensar con “otra cabeza”, es decir más allá de la muerte y cuando aún podemos aportar algo para la vida.
De la misma forma es esencial que quienes integran los equipos multidisciplinarios preparados tanto para la extracción de órganos de un cuerpo, como para los trasplantes, se manejen siempre con el máximo de ética y de respeto hacia todos, para que la población en general se sienta debidamente respetada en este sentido.
Existen listas de espera de donantes que deben ser respetadas minuciosamente, para evitar recelos y rumores. Todos los uruguayos deben estar tranquilos que estas acciones se manejan con el máximo de democracia, es decir que todos tendremos iguales posibilidades y solo el tiempo determinará las prioridades.
En un tema tan delicado y de tanta sensibilidad pública, es bueno que la comunidad lo sepa y lo asuma.

La donación de órganos en nuestro país es obligatoria, por ley, salvo en aquellos casos en que la persona haya establecido expresamente su voluntad de no donar.

Se trata de un tema sin lugar a dudas delicado, que conlleva aspectos religiosos, jurídicos y de salud, entre otros, pero es también, como se lo ha establecido con claridad, el acto más sublime de solidaridad, porque nada más importante que donar mi propio cuerpo para mejorar la calidad de vida de otro ser humano.

Uruguay es uno de los países que ha entendido esto como una política de Estado y por lo tanto está entre aquellas naciones que ha marcado por ley la necesidad de proceder de esta forma, cuando ya la vida ha escapado del cuerpo, pero aún hay órganos que permanecen vivos y pueden ayudar a salvar otras vidas.

Llegar a la donación coercitiva ha demandado un largo camino. Desde el inicio de la lista de donantes voluntarios, hasta las campañas masivas de donantes, hasta que se llegó a dar forma a la ley que entró en vigencia en setiembre último, estableciendo que todos los uruguayos somos donantes, salvo expresión de voluntad en lo contrario.

Hoy mucha gente se halla en lista de espera de donantes de determinados órganos y la ciencia ha hecho posible que prácticamente todos los órganos del cuerpo humano se puedan transplantar.

Sin embargo, existe un protocolo riguroso, que debe respetarse minuciosamente antes de proceder a la extracción de órganos de un cuerpo. Este es un elemento esencial, por el respeto a los familiares del donante y para evitar que pudieran plantearse reclamos fundados en la materia.

Respetar rigurosamente la prelación entre los que esperan la donación es esencial en un tema tan sensible.

Donar los órganos es un acto no solo de solidaridad, sino de valentía, que obliga a pensar con “otra cabeza”, es decir más allá de la muerte y cuando aún podemos aportar algo para la vida.

De la misma forma es esencial que quienes integran los equipos multidisciplinarios preparados tanto para la extracción de órganos de un cuerpo, como para los trasplantes, se manejen siempre con el máximo de ética y de respeto hacia todos, para que la población en general se sienta debidamente respetada en este sentido.

Existen listas de espera de donantes que deben ser respetadas minuciosamente, para evitar recelos y rumores. Todos los uruguayos deben estar tranquilos que estas acciones se manejan con el máximo de democracia, es decir que todos tendremos iguales posibilidades y solo el tiempo determinará las prioridades.

En un tema tan delicado y de tanta sensibilidad pública, es bueno que la comunidad lo sepa y lo asuma.