La droga hija del ocio y la desmotivación

FUERTE CUSTODIA EN EL JUZGADO
A solicitud de la magistrado se implementó una fuerte custodia con el grupo de choque desplegado ante los Juzgados Penales
cuando en la tarde anterior se procedió a interrogar a los detenidos por la asonada registrada en barrio Fátima.
Uno de los elementos más frecuentemente manejados hoy por gente del campo, en especial productores, es la falta de mano de obra con conocimiento en las labores de campo.
Es que la ciudad y los adelantos tecnológicos van despoblando, sobre todo de la gente joven a toda la zona rural.
En cierta medida es explicable, porque las comodidades y las posibilidades que ofrece la ciudad no se encuentran en el campo, aún cuando haya llegado la electricidad, Internet, el celular y otros adelantos tecnológicos.
Pero el elemento primordial no está en estos aspectos, sino que la esencia sigue siendo la misma. La “filosofía” que ha permeado todas las capas de la sociedad es la búsqueda del placer, “sea como sea” y cueste lo que cueste.
Llevados por este objetivo nuestros jóvenes procuran su satisfacción a la mayor brevedad posible. Existe un apresuramiento irracional. Hoy ha quedado totalmente de lado lo que es la perseverancia, la inversión de tiempo, el sacrificio para adquirir conocimientos, destrezas o habilidades que nos capaciten para desempeñarnos mejor en la vida.
Hoy lo importante es tener.
Esto explica algo impensable hasta muy poco tiempo atrás, que la droga tenga clientes incluso en las zonas rurales, como lo demuestra la reciente detención y procesamiento de algunas personas jóvenes a quienes se les incautó droga que era llevada para una zona del interior del departamento.
Es que tal como lo hemos manejado en estas columnas, la realidad de las poblaciones del interior de nuestro departamento, como del resto de las poblaciones rurales del país, no escapa a lo que ha sido la transformación de valores sufrida en los últimos tiempos.
Lamentablemente las posibilidades del aprovechamiento de los formidables recursos tecnológicos y de la comunicación, para cultivarse personalmente, ha sido infectadas por los antivalores que también arrastra la tecnología actual.
Hoy lamentablemente el consumismo marca los tiempos.
Esta política de consumo que se nos ha impuesto a través de los medios de comunicación masiva, en especial la televisión y ahora Internet, pero también con la tolerancia cómplice del sistema educativo para desdibujar los límites, para tolerar más de la cuenta, nos lleva a que sobre todo los adolescentes, ya no se interesen por otra cosa que no sea tener lo que les interesa “ya”, por aparentar, por alcanzar cuanto antes y a cualquier precio lo que creen que les hará mas “atractivos” entre sus pares y en definitiva les dará el placer ansiado, sin importar cuanto puede durar.
Es esta una política tremendamente nociva. No sólo para quienes se obsesionan con los bienes que “los hará felices” y los obtienen, aún cuando sus padres deban realizar esfuerzos que no siempre están a su alcance, sino sobre todo para aquellos jóvenes víctimas de la misma “enfermedad social” que de todas maneras no logran obtener dichos bienes y por lo tanto se “bajonean”, se vuelven depresivos y muchas veces toman determinaciones fatales.
Son víctimas fáciles, carne de cañón para los estupefacientes, para todo tipo de droga que les permita evadir la realidad y sus “desgracias”, porque la droga es hija directa del ocio y la desmotivación.
El costo que tiene el consumismo no siempre se revela.
Ojalá lo aprendamos antes que sea demasiado tarde.






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