La educación, el Talón de Aquiles del futuro del país

Cuando estas líneas salgan a la calle, el Ministro de Educación y Cultura habrá pasado ya por el Parlamento, junto a la plana mayor del CODICEN para responder a la convocatoria del senador Larrañaga que lo ha cuestionado severamente en referencia a la realidad de la educación pública uruguaya.

En un punto hay coincidencia, incluso entre el  oficialismo y la oposición y es que la educación pública requiere de cambios y una actualización urgente, por la sencilla razón que no está respondiendo a la realidad de la juventud uruguaya.

Según datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Latinoamérica hay 20 millones de jóvenes que Ni trabajan Ni estudian y de ellos, 16 millones ni siquiera están buscando trabajo.

Esta realidad también se refleja en nuestro país, aunque quizás todavía sin tanta crudeza, pero los índices de abandono y de repetición que se dan en los centros educativos, seguramente son similares al de toda Latinoamérica.

Lo más triste de esto, es que esos jóvenes totalmente desmotivados a encarar una vida útil, a prepararse para el futuro, son presa fácil del narcotráfico y de otras formas delictivas, que les envuelven en la convicción de que se puede obtener dinero y poder por otros caminos en la vida.

Entre las víctimas del narcotráfico en México, en los últimos años, se estima que hay 30 mil jóvenes “Ni-Ni”.

Esto llevó a que el gobernador de Chihahua en el Norte de México, propusiera que los jóvenes en esta situación fueran derivados a un proyecto de formación militar de tres años, con un sueldo, para permitirles aprender un oficio o continuar sus estudios en este sistema.

La propuesta fue severamente cuestionada, en cuanto se entiende que se corre el riesgo de darle una formación militar a estos jóvenes, cuando muchos de ellos son sicarios del narcotráfico, se manifiesta.

En el Uruguay, las medidas que hemos visto al menos en la prensa, apuntan a mejorar la parte de infraestructura y a facilitar el transporte de los estudiantes a los centros de estudio.

Esas medidas son importantes, pero seguramente que no son las más importantes, las imprescindibles para rectificar el rumbo en este sentido.

Es necesario  que al mismo tiempo haya medidas sociales, que cambien las condiciones de vida y recuperen valores esenciales en nuestra comunidad para comenzar por lo primero en este sentido: “cambiar” la cabeza de los jóvenes para que se motiven nuevamente a volver a las aulas para prepararse hacia una vida sana y respetable.

Esta es la cuestión.