La experiencia de nuestros abuelos: un desperdicio intolerable

En China, una de las civilizaciones más antiguas del mundo, se mantiene una tradición: los ancianos son considerados sabios y toda comunidad que se precie de tal, mantiene sus consejos de ancianos, que más allá de ser autoridades electivas, son considerados autoridades éticas.
Es que por el sólo hecho de ser anciano, un hombre merece el mayor de los respetos de parte de la comunidad, no por ser considerado frágil y vulnerable, sino por el conocimiento empírico, el que procede de la experiencia es sumamente valorado en aquella civilización.
Es así como se mantienen las tradiciones y sólo en estas civilizaciones es posible hallar aún ciertos valores que el mundo occidental ha perdido por completo. Porque no hablamos solo de usarlos para que nos transmitan sus conocimientos, sino esencialmente de valorarlos como personas que han sabido legarnos todo lo que tenemos.
Hoy los ancianos son frecuentemente considerados como material de descarte en nuestra sociedad. A menudo van a parar a un “hogar”, que vaya paradoja es lo menos parecido a esto, porque muchos de ellos -no todos – son verdaderos depósitos donde los ancianos nos tienen otra opción que aguardar el fin de sus días.
Esta conducta social es la que ha contribuido a que se hayan perdido muchos oficios en nuestra sociedad, zapateros, relojeros, mimbreros, muebleros, “guasqueros” y una larga lista más de oficios que podríamos enumerar ya no existen. Es más las jóvenes generaciones suelen preguntar de qué se trata, cuando hacemos alguna referencia a ellas.
En su lugar han aparecido artículos y artefactos similares, aunque la calidad no sea la misma y en su mayoría tienen el mismo origen “made in China”. Aquello que solíamos mirar despectivamente, considerándolo de baja calidad, hoy nos está invadiendo, artículos y artefactos de todas las calidades. Vale decir que si alguien sigue considerando que lo que produce China es sólo de baja calidad, se equivoca de cabo a rabo.
Lo único cierto es que la industria que produce artículos de alta calidad, ya sea norteamericana, inglesa, brasileña o china, es también de alto precio. La diferencia de esta última procedencia es que se produce de todo precio y de todas las calidades.
Es decir, que aquella civilización que creíamos “atrasada”, con una industria “antigua”, hoy nos está atiborrando de productos de todo tipo. Es más hasta nos acaba de donar una escuela completa.
En tanto nosotros, que siempre nos creímos más “avanzados”, hoy estamos casi a expensas de ella y asistimos a una problemática compleja porque son pocas las posibilidades que tenemos de competir en calidad y precios con sus productos.
Sencillamente tenemos mucho para aprender.
A.R.D.







El tiempo

Ediciones anteriores

noviembre 2018
L M X J V S D
« oct    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

  • Otras Noticias...