La explotación del puerto y el río Uruguay

La Administración Nacional de Puertos (ANP), ha estado impulsando importantes inversiones en los puertos del litoral, hasta Paysandú y según se anuncia ahora se encarará también el dragado del río a efectos de darle un mayor calado y hacerlo navegable al menos hasta nuestra ciudad.
Se ha dicho que de no conseguir condiciones para convertirse en un puerto comercial, no se descarta darle un giro turístico al puerto local, aunque entendemos que si no se integra el río a esta propuesta, tiene poca chance de ser exitosa.
El tema nos retrotrae a varios años atrás, cuando Salto tenía barcos que iban desde el puerto local a Buenos Aires y existía incluso una fuerte corriente cultural entre nuestra ciudad y la capital argentina.
Si bien hablamos de mediados del siglo anterior y ya es pasado, prácticamente olvidado, esto demuestra que no es una utopía pensar en la explotación comercial del río, porque en otros tiempos ya fue una vía navegable.
Sin embargo, más acá en el tiempo, recordamos el frustrado viaje de la chata Amambay, encallada en la zona del Hervidero, cuando llevaba un viaje de granos desde el puerto local a Nueva Palmira.
Si bien puede admitirse que el río haya cambiado su conformación después de varias décadas e incluso importantes inundaciones, pero es más razonable pensar que el calado de los buques que se está usando hoy, no es el adecuado para las condiciones de navegabilidad del río.
Ahora bien, siempre sostuvimos que el río Uruguay, pintoresco como pocos, es un curso de agua que de dársele las condiciones adecuadas, mediante el dragado, o incluso el derrocamiento en algunos casos si es aconsejable, posee algunos lugares francamente envidiables que incluso de adecuarlos para hacer pic nic, estamos seguros que tendrían una gran aceptación.
Ahora bien, hablando en real y concreto, esto no es fácil, debido a que la incidencia de los vaivenes del nivel del río por las maniobras en Salto Grande, son muy importantes y permanentes.
En algunos casos nos refieren propietarios cuyos predios dan a la costa del río que han llegado a perder varios metros en pocos años. Es tierra fértil que se lleva el río, pero también es sedimento que se va depositando para complicar aún más las ya comprometidas condiciones de navegación.
Esto determina que se requieren estudios serios y profundos para asegurar las condiciones de navegabilidad antes de realizar cualquier inversión, porque éstas son onerosas y muy difíciles de recuperar.