La fórmula es honestidad y sensatez


Los productores ganaderos mantienen como uno de sus reclamos permanentes la habilitación de las exportaciones de ganado en pie (vivo).

Sostienen que es la única forma de evitar que la industria frigorífica, factor esencial a la hora de la compra de haciendas, obre corporativamente y fije los precios en forma monopólica.

Tener habilitada la vía de la exportación en pie, como un «ente testigo», permite que el mercado se maneje con mayor transparencia en cuanto a los precios internacionales, sostienen.

El argumento es razonable y a la hora de defender sus intereses es perfectamente aceptable.

Ahora bien, en la otra punta de la cuestión encontramos el reclamo de industriales y obreros de las plantas frigoríficas que se quejan porque la  escasez de haciendas no les permite trabajar con la continuidad que necesitan para asegurar su actividad y el trabajo de los funcionarios, sostienen.

Este argumento es tan válido como el de los productores cuando defienden sus intereses.

Pero convengamos una cosa: también esta es la mejor forma de presionar, tanto al gobierno como a los productores, argumentando el desempleo que efectivamente se produce. La cuestión es saber determinar si se llega a la situación como producto realmente de la falta de haciendas para faenar o como estrategia de las propias plantas frigoríficas para exigir que se impida la venta de ganado en pie.

A ello hay que sumarle los elementos coyunturales, como son los buenos precios del mercado cárnico y lanero internacional de estos momentos, que alientan a que los productores traten de retener sus haciendas para multiplicar los procreos y aprovechar estos buenos precios.

En tanto ¿quiénes son los principales perjudicados con esta situación?.

Los productores pueden perder, llegado el momento algo del valor de sus haciendas, si es que la industria les paga menos de lo que debiera.

La industria, llegado el momento podría dejar de ganar, debido a la inactividad, pero ni en uno ni en  otro caso, estos vaivenes del sector son determinantes para su subsistencia.

En cambio seguramente quienes viven de su salario que se ven menguados al pasar al seguro de desempleo, llevan la peor parte, porque generalmente no tienen otro medio de vida.

¿Cómo debe enfocarse el problema para que todos podamos beneficiarnos?

Apuntando al sentido común, a la responsabilidad y necesidad de manejarnos con honestidad y con sentido de equidad a  la hora de asumir nuestro rol en la cadena de producción – industrialización y trabajo.

Si cada sector lo hace seguramente se beneficiará el país y nos beneficiaremos todos.