La hora del pueblo venezolano

La realidad del pueblo venezolano no admite dos lecturas. Las penurias que está sufriendo el pueblo es innegable. Lo que no debemos perder de vista es precisamente que detrás tanto de una como de otra posición hay intereses muy importantes.
Nicolás Maduro, como uno de los conductores del actual sistema venezolano (no el más determinante) tiene para nosotros intereses muy contundentes y apoyos internacionales muy importantes, especialmente el de Cuba, China y Rusia, que generalmente no son visibles, pero existen.
En igual medida están presentes intereses muy importantes en toda la denominada “oposición” a Maduro, que tiene por cara visible en estos días a Guaidó y el apoyo no siempre visible de los Estados Unidos y muchos países “asociados” en diferentes grados.
Lejos de esto y muchas veces sin soñar siquiera cual es la realidad de la situación, queda el pueblo venezolano, sufriendo, padeciendo y a veces muriendo.
Michelle Bachelet como delegada de la ONU, acaba de poner sobre el tapete con total crudeza y como debe ser la realidad del pueblo de Venezuela. No se trata de tomar parte ni de dejarse llevar por las “manijas” hacia uno u otro lado.
Pero la realidad es una sola y no se puede esquivar, cuando hay gente inocente sufriendo penurias.
Es que generalmente el tema se politiza tanto que resulta difícil ver con nitidez. Es que cada sector muestra la parte de la película que los beneficia ante la opinión pública y oculta lo que no lo favorece.
Lo que resulta más tremendo es que no encontremos la vía más práctica y contundente para ayudar al pueblo venezolano que sigue desangrándose bloqueado, sin derechos, y con grandes penurias.
La no intervención tiene también sus bemoles, debido a que si no existieran ciertas influencias, Venezuela podría resolver sus problemas sin mayores dificultades y aunque no se vean a simple vista, estos intereses existen y tienen una influencia determinante.
Cada vez es más evidente que en la actual situación, sólo la presión internacional puede urgir la salida y no es posible mantenerse “neutral” en esta situación.
Uruguay ha tenido una conducta que para nosotros, no es la más adecuada. En estos casos como nación tenemos que ser muy claros y contundentes. La justicia, la paz, lal ley debe ser el camino y nosotros debemos ser claros y contundentes defensores de estos valores en todo momento.
Al menos es lo que pensamos.
A.R.D.