La hora es ahora

El cambio climático no es ficción, sus consecuencias han llegado y el mundo actual ya enfrenta sus consecuencias, aunque los grandes intereses sigan insistiendo en que se trata de problemas cíclicos, que se habrán de superar  por parte de la propia naturaleza.
Pero las evidencias científicas que se han ido acumulando son innegables e indican que inexorablemente estamos destruyendo todo el sistema natural que protege la vida en el planeta. Ya no hay tiempo de mirar para otro lado, de hacernos los distraídos, “total no se va a caer de un día para el otro…”. Si no se toman medidas urgentes es probable que en buena medida lo dañado sea irreparable.
Hasta ahora la lucha por proteger el medio ambiente no ha sido tomada en serio. Las  grandes potencias, principales contaminadoras de la naturaleza, no han aceptado su rol en el tema y por lo tanto no se han comprometido para nada en la lucha que apunta a su preservación.
Las comunidades indígenas y las regiones del planeta más vulnerables a las acciones del hombre, a las ambiciones y las imprudencias de quienes procuran obtener el máximo de dinero con la explotación a diestra y siniestra de los recursos naturales, no sólo han sufrido el empobrecimiento de los suelos, sino que en muchos casos éstos han quedado infértiles y estas comunidades están condenadas al hambre y la pobreza endémica.
Problemas similares está viviendo el planeta desde el Polo Norte al Polo Sur, el deshielo , la proliferación de los plásticos y otros materiales que  causan un terrible daño. La acumulación de los gases que afectan la capa de ozono, en un porcentaje muy superior de lo que es capaz de absorber sin deteriorarse el propio ambiente, son sólo algunos de los problemas que  se enfrentan.
Ni que hablar de la extracción de materiales y de hidrocarburos que se hace sin reparar en los daños a la naturaleza.
Hasta ahora los gobiernos de la mayoría de las naciones han visto el problema ambiental como algo lejano,  discutible, sin que entiendan que es necesario medidas urgentes, que arrancamos atrasados en la preservación ambiental.
En tanto seguimos contaminando y arruinando recursos que en muchos casos son irrecuperables.
Ojalá que la cumbre que se lleva a cabo en Nueva York en estos días, marque el despertar del compromiso y la responsabilidad de los jefes de Estado en este sentido.
Que los planes para reparar el daño y preservar lo que aún no se ha destruido, sea el objetivo desde ahora en adelante.

El cambio climático no es ficción, sus consecuencias han llegado y el mundo actual ya enfrenta sus consecuencias, aunque los grandes intereses sigan insistiendo en que se trata de problemas cíclicos, que se habrán de superar  por parte de la propia naturaleza.

Pero las evidencias científicas que se han ido acumulando son innegables e indican que inexorablemente estamos destruyendo todo el sistema natural que protege la vida en el planeta. Ya no hay tiempo de mirar para otro lado, de hacernos los distraídos, “total no se va a caer de un día para el otro…”. Si no se toman medidas urgentes es probable que en buena medida lo dañado sea irreparable.

Hasta ahora la lucha por proteger el medio ambiente no ha sido tomada en serio. Las  grandes potencias, principales contaminadoras de la naturaleza, no han aceptado su rol en el tema y por lo tanto no se han comprometido para nada en la lucha que apunta a su preservación.

Las comunidades indígenas y las regiones del planeta más vulnerables a las acciones del hombre, a las ambiciones y las imprudencias de quienes procuran obtener el máximo de dinero con la explotación a diestra y siniestra de los recursos naturales, no sólo han sufrido el empobrecimiento de los suelos, sino que en muchos casos éstos han quedado infértiles y estas comunidades están condenadas al hambre y la pobreza endémica.

Problemas similares está viviendo el planeta desde el Polo Norte al Polo Sur, el deshielo , la proliferación de los plásticos y otros materiales que  causan un terrible daño. La acumulación de los gases que afectan la capa de ozono, en un porcentaje muy superior de lo que es capaz de absorber sin deteriorarse el propio ambiente, son sólo algunos de los problemas que  se enfrentan.

Ni que hablar de la extracción de materiales y de hidrocarburos que se hace sin reparar en los daños a la naturaleza.

Hasta ahora los gobiernos de la mayoría de las naciones han visto el problema ambiental como algo lejano,  discutible, sin que entiendan que es necesario medidas urgentes, que arrancamos atrasados en la preservación ambiental.

En tanto seguimos contaminando y arruinando recursos que en muchos casos son irrecuperables.

Ojalá que la cumbre que se lleva a cabo en Nueva York en estos días, marque el despertar del compromiso y la responsabilidad de los jefes de Estado en este sentido.

Que los planes para reparar el daño y preservar lo que aún no se ha destruido, sea el objetivo desde ahora en adelante.







Recepción de Avisos Clasificados