La impunidad favorece el caos en el tránsito

En Montevideo un pasajero filmó al conductor de un ómnibus de COETC hablando por teléfono celular mientras conducía, algo que está expresamente prohibido, Cuando le hizo saber de la infracción el conductor le dijo que hablaba con el servicio mecánico porque el coche había sufrido un desperfecto.
De acuerdo a lo publicado ayer por EL Observador, el pasajero había hecho llegar la filmación a la empresa y a la Intendencia sin obtener respuesta alguna, motivo por el cual la hizo llegar al medio de comunicación aludido.
Más allá de con quien y por qué hablaba el conductor, debe saber muy bien que está prohibido hacerlo y por lo tanto, si el coche tuviera un desperfecto debería haberse detenido, descendido del vehículo y hablar desde abajo del mismo.
El hecho viene al caso porque en Salto es usual ver a conductores circulando y al mismo tiempo hablando por teléfono y no por ignorancia de las disposiciones, sino porque somos transgresores.
Obviamente que salvo que haya una filmación al respecto o que aparezcan testigos d el os hechos, en caso de producirse un siniestro en estas circunstancias, los transgresores habrán de negar el hecho.
Las infracciones en materia de tránsito son habituales. Si bien no desconocemos que hay conductores conscientes y responsables que además conocen bien las reglas y las respetan, también vemos a diario un cúmulo de infracciones que se cometen sólo por desidia o irresponsabilidad, a sabiendas que hay casi una total impunidad.
Nunca entenderemos, por ejemplo porqué no se emprende una labor educativa asegurándose que tanto los conductores, como los peatones conozcan las disposiciones y las leyes que deben respetar al circular.
Para mencionar sólo un caso digamos que en la esquina de Osimani y Uruguay, donde el pasaje de transeúntes está limitado por una extensión de la vereda de madera, dicho sea de paso debidamente autorizada, hay conductores que acostumbran detenerse sobre el espacio reservado para el pasaje de los peatones o incluso casi doblando para tomar Uruguay. En estos casos el peatón debe dar un amplio rodeo para pasar de una acera a la otra.
Es una falta de respeto al peatón. Hemos denunciado este hecho muchas veces, pero lamentablemente nunca se han tomado medidas.
Esta labor educativa debe llegar a la notificación, para no caer en una simple observación.
Los transgresores consuetudinarios deben aprender a respetar las normas, porque un tránsito ordenado y responsable es la mejor forma de contribuir a disminuir el riesgo de accidentes. Mejor dicho específicamente en estos casos, de siniestros en las calles de la ciudad, porque lamentablemente somos hijos del rigor y si nadie fiscaliza el cumplimiento de las leyes, sería mejor que estas no existieran, porque se vuelven ridículas y de todas formas el caos y la ley del más fuerte es lo único que rige.