La integración regional sigue estando renga

La posibilidad de acordar con Concordia la cesión de maquinaria en préstamo durante algunos días para encarar una lucha frontal contra el deterioro de las calles de la ciudad de Salto, es muy interesante, aunque horas después de trascender esta posibilidad se abatió sobre ambas ciudades una de las peores tormentas de los últimos meses, cuyas consecuencias requerirá de la utilización de abundante maquinaria para reparar los daños en pocos días.
Pero la eventualidad de la tormenta no debe desmerecer el mérito de echar bases para un acuerdo de integración regional.
A pesar de sus raíces que proceden de un tronco común en años en que estas naciones tomaban forma, las poblaciones de Salto y Concordia nunca han disfrutado de una integración regional fuerte y auténtica que nos haga sentir hermanados por encima de banderías y de falsos patriotismos..
Lo más parecido a esta integración nos llega a través de Salto Grande, del camino recorrido para convencer a los gobiernos de ambos países del acierto de dicha construcción y de todos los aspectos que la obra pretendió preservar y cuidar para que no fueran afectados por la construcción.
Pero una integración regional auténtica debe hacernos pensar en conseguir servicios comunes a ambas poblaciones, en materia de salud, de educación, de seguridad, de comunicaciones. Unir de alguna manera ambas ciudades permite soñar con un mercado para más de 300 mil personas, en un hospital a la altura de ciudades de primer mundo, a servicios universitarios con un nivel académico que nos haga reconocidos en el MERCOSUR..
La experiencia recogida en estos 40 años posteriores de la puesta en marcha de la obra de Salto Grande nos indica que pocas veces se ha tomado a la región como una sola.
Son contadas las veces en que se han armonizado los servicios, poniendo a disposición de la ciudad vecina, separada por no más de media hora de viaje, los servicios que pudieran prestarse ante una emergencia. Las pocas veces que se lo ha hecho ha sido en referencia a grandes incendios forestales o algún tema puntual de salud.
En materia vial el único antecedente que recordamos es la cesión de maquinaria por parte del entonces intendente Eduardo Malaquina a su colega concordiense durante algunos días para acelerar la construcción del parque industrial en la vecina orilla.
Una medida de estas características requiere en primer lugar de entereza, de disposición para hacer frente a críticas y cuestionamientos de quienes prefieren buscar el bien propio, en exclusividad, antes que compartir para mejorar los servicios comunitarios,
Porque una medida como ésta, sobre todo para quien cede la maquinaria, tiene detractores, que profieren cuestionamientos y sólo un fuerte sentido de integración puede superar estas críticas..
Hoy la situación nos pone nuevamente ante un desafío.
Ojalá sea asumido y concretado.