La lección de las elecciones

En nuestras seis décadas de vida hemos visto caer verdaderos “imperios” de poder, ya fueran económicos,  políticos o similares.
Imperios que en lo previo parecían inexpugnables, pero se derrumbaron como castillos de naipes.
Siempre hubo un elemento infaltable para estos derrumbes: la pérdida de humildad. “Si quieres conocer a juancito, dale un carguito…”, dice una conocida máxima popular.
Una primera lectura del resultado de las elecciones departamentales, nos reafirma en la vigencia de esta máxima.
Hoy hay beneficiados y perjudicados por este elemento. No queremos individualizar, pero el buen lector sabe a quien y quienes nos referimos y no en un solo partido.
Lo más importante es que quienes se sientan aludidos lo asuman como corresponde y aprendan la lección. Claro está que para esto se necesita humildad.
A veces nos parece hasta curioso, ver como gente que suponíamos sensible y abierta a escuchar y atender a quienes más necesitan, luego con sus acciones borran con el codo lo que han escrito con la mano o mejor dicho, expresado con la boca.
En nuestros años en los medios de comunicación hemos tenido oportunidad de conocer y admirar también a grandes hombres,  todos signados por la misma impronta: la humildad para tratar a la gente, aún cuando sea para decir NO , pero con el debido respeto y la explicación menester.
Hemos podido comprobar también como el ejercicio del poder corrompe, la gente que va dejando de lado sus escrúpulos y hasta sus valores y cae sin mayores reparos en actitudes y hechos que a priori no se les conocía.
Las camarillas que se enquistan en torno al poder terminan por arruinarlo todo. No ven más allá de las sirenas que les cantan loas y la realidad termina dándoles de bruces en la tierra.
La fuerza política que reasume el gobierno departamental tuvo tiempo de analizar seguramente lo que fueron sus últimos gobiernos y donde terminaron. Ahora llegan nuevamente al gobierno departamental liderados por una camada de jóvenes políticos, seguramente con la mejor buena voluntad y el mejor deseo de hacer un gran gobierno.
Es de esperar que así sea, que les vaya bien, que hagan las cosas bien y cumplan con las buenas intenciones que mostraron en la campaña electoral, porque será lo mejor para todos.
Alberto Rodríguez.