La Ley de Medios

Los contenidos de las propuestas de radio y televisión a nivel nacional, son en su enorme mayoría determinados por aspectos comerciales, intereses económicos, políticos, ideológicos o similares.
De esta forma se puede comprobar el enorme avance que han tenido en medios nacionales e incluso internacionales, los programas de diferentes movimientos religiosos o pseudo religiosos, que llegan a ocupar en algunos casos los horarios centrales de algunos medios.
Ahora bien, el presidente de la República que en principio se mostraba totalmente reacio a cualquier tipo de control o censura en este aspecto, hoy impulsa un proyecto de ley de medios a presentar en el Parlamento a la brevedad, el cual contendrá regulaciones con respecto al contenido de la programación de radio y televisión, y la publicidad, según informó ayer el diario El País.
Ahora el mandatario está a favor de que el Parlamento haga ley el proyecto que es trabajado por el director de la Dirección Nacional de Telecomunicaciones (Dinatel), Sergio De Cola, y por autoridades del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) en lo que respecta a contenidos, principalmente.
“La idea es presentarlo el mes que viene” a la Presidencia, dijo De Cola a El País.
Por su parte, Pablo Álvarez, director general de Secretaría del MEC, indicó a ese matutino que “debería avanzarse en la regulación de contenidos y promoción de contenidos nacionales”. Agregó que “se hace hincapié en la promoción de contenidos nacionales, dándole un mínimo de 30% de pantalla”.
También indicaron que habrá artículos que tratarán los derechos de las audiencias -con la creación de un defensor de los espectadores-, la regulación publicitaria, una cláusula de conciencia para los periodistas, y el control de misión de los acontecimientos de alto interés público para que sean gratuitos como, por ejemplo, los partidos de la selección uruguaya de fútbol.
Todo lo que son controles e ingerencia del Estado en materia de control de los medios de comunicación masiva, debe ser minuciosamente estudiado. Nadie ignora la incidencia que alcanzan algunos medios, como la radio, la televisión y hoy las redes sociales, en materia de formación de la opinión pública, de allí que creemos que su actividad no debe estar exclusivamente librada al concepto o los intereses de sus conductores, sin otorgar a representantes de algunas instituciones sociales al menos, la posibilidades de difundir su posición sobre temas de interés público.
Hay también un bien social a cuidar y proteger en el tema, y es el público, oyente, televidente o usuario de las redes sociales, que necesariamente debe estar al menos alertado de algunos intereses y manejos, factibles de hacer a través de los medios masivos. Por lo tanto el acierto o el error de estas disposiciones legales, está en los límites que se les de. Cuanto menos intervenga el Estado mejor y cuanto más celosos sean los responsables de los medios, en cuanto al cuidado de los valores éticos y culturales de una comunidad, será más fácil hallar el punto del equilibrio justo en la materia.

Los contenidos de las propuestas de radio y televisión a nivel nacional, son en su enorme mayoría determinados por aspectos comerciales, intereses económicos, políticos, ideológicos o similares.

De esta forma se puede comprobar el enorme avance que han tenido en medios nacionales e incluso internacionales, los programas de diferentes movimientos religiosos o pseudo religiosos, que llegan a ocupar en algunos casos los horarios centrales de algunos medios.

Ahora bien, el presidente de la República que en principio se mostraba totalmente reacio a cualquier tipo de control o censura en este aspecto, hoy impulsa un proyecto de ley de medios a presentar en el Parlamento a la brevedad, el cual contendrá regulaciones con respecto al contenido de la programación de radio y televisión, y la publicidad, según informó ayer el diario El País.

Ahora el mandatario está a favor de que el Parlamento haga ley el proyecto que es trabajado por el director de la Dirección Nacional de Telecomunicaciones (Dinatel), Sergio De Cola, y por autoridades del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) en lo que respecta a contenidos, principalmente.

“La idea es presentarlo el mes que viene” a la Presidencia, dijo De Cola a El País.

Por su parte, Pablo Álvarez, director general de Secretaría del MEC, indicó a ese matutino que “debería avanzarse en la regulación de contenidos y promoción de contenidos nacionales”. Agregó que “se hace hincapié en la promoción de contenidos nacionales, dándole un mínimo de 30% de pantalla”.

También indicaron que habrá artículos que tratarán los derechos de las audiencias -con la creación de un defensor de los espectadores-, la regulación publicitaria, una cláusula de conciencia para los periodistas, y el control de misión de los acontecimientos de alto interés público para que sean gratuitos como, por ejemplo, los partidos de la selección uruguaya de fútbol.

Todo lo que son controles e ingerencia del Estado en materia de control de los medios de comunicación masiva, debe ser minuciosamente estudiado. Nadie ignora la incidencia que alcanzan algunos medios, como la radio, la televisión y hoy las redes sociales, en materia de formación de la opinión pública, de allí que creemos que su actividad no debe estar exclusivamente librada al concepto o los intereses de sus conductores, sin otorgar a representantes de algunas instituciones sociales al menos, la posibilidades de difundir su posición sobre temas de interés público.

Hay también un bien social a cuidar y proteger en el tema, y es el público, oyente, televidente o usuario de las redes sociales, que necesariamente debe estar al menos alertado de algunos intereses y manejos, factibles de hacer a través de los medios masivos. Por lo tanto el acierto o el error de estas disposiciones legales, está en los límites que se les de. Cuanto menos intervenga el Estado mejor y cuanto más celosos sean los responsables de los medios, en cuanto al cuidado de los valores éticos y culturales de una comunidad, será más fácil hallar el punto del equilibrio justo en la materia.