La ley y el orden deben ser adecuados

En estas columnas hemos opinado sobre la irregularidad de ciertas acciones de organismos de seguridad que se hacen al margen de la ley y obviamente la Justicia no puede ni debe avalar.
Esta es una de las medidas impulsadas y aprobadas en el período inmediato a la dictadura militar, debido a que se tenían suficientes elementos para pensar que había casos en que se temía que estas acciones hubieran incluso sido fomentadas desde el interior de estos grupos y por personas infiltradas. De allí la investigación de espionaje y seguimiento a políticos, gremialistas y otros en el período inmediato a la recuperación de la democracia.
Vale decir, no se tenía claro si quienes las llevaban a cabo eran sus impulsores o habían sido impulsados a ello. Por entonces compartimos la medida y ante la sospecha nos pareció un acierto prohibir dichas infiltraciones.
Ahora bien, hoy tenemos una realidad muy diferente y la propia policía está impedida no sólo de infiltrarse, sino de investigar y hacer el seguimiento de personas.
Esto lleva a que se vea impedida, por ejemplo, de investigar y tener bajo vigilancia a gente “pesada” con antecedentes y que se tienen suficientes elementos como para sospechar que están participando de ciertas acciones delictivas. Concretamente en la comercialización de estupefacientes mediante la modalidad del denominado menudeo.
Al punto que frecuentemente tenemos noticias que quienes participan hechos delictivos de gravedad, tenían ya varios antecedentes y habían “pasado” por la reclusión. Es que las actuales disposiciones determinan que mediante estudios, trabajo, o buena conducta se pueda reducir las penas a tal punto que las condenas de años de prisión terminan quedando apenas en algunos meses.
Vale decir que aquello que se adoptó bajo determinadas circunstancias hoy aparece como totalmente contraproducente.
Muchas veces nos preguntamos ¿por qué la Policía no los mantuvo bajo vigilancia o los siguió para estar al tanto de sus andanzas cuando se trata de gente del ámbito delictivo?
Es cuando hay que saber que la Policía está específicamente maniatada en este sentido. Si vigilara o mantuviera bajo sospecha a alguien que ha sido liberado por la Justicia estaría cometiendo una irregularidad, cosa que algún jerarca se ha apresurado en negar.
Vale decir que en estos casos la ley parece proteger al delincuente.
Esto significa que se hace necesario adecuar las leyes a los tiempos que vivimos, porque en caso contrario sencillamente vamos a ser testigos de cómo la delincuencia sigue ganando terreno y sus acciones son cada vez más audaces.
A.R.D.







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