La mayor culpa es del ser humano

El temporal que está azotando al Uruguay al comienzo de este año, tiene características de catástrofe. Los daños son muy grandes. No solo en materia de caminería que es lo más evidente y más visto, debido a que es lo más transitado, sino esencialmente en materia de inundación y destrucción de viviendas, muchas precarias, pero otras de mayor porte y mejor nivel de calidad.
Cuando escuchamos explicaciones o intentos de explicación de estos fenómenos relativamente nuevos en nuestros días, vemos que se apunta para el lado de la naturaleza, de que llueve más, los vientos son más fuertes y más frecuentes…
Esto puede ser parte de la explicación y los daños especialmente sobre los cultivos a campo abierto, toda la agricultura y parte de la hortifruticultura, pueden ser inevitables.
Pero lo que nadie dice es la responsabilidad que cabe al hombre en este tema y que componen los daños evitables de la cuestión.
Tanto Salto, como otras ciudades, como la Costa de Oro y Ciudad de la Costa, muestran en nuestros días anegamientos en un grado que no había sido visto hasta ahora.
Pero nunca se dice que estas ciudades han ido creciendo y se han levantado en lugares que no son urbanizables, según la opinión de técnicos en la materia. El Arq. Jack Couriel, entrevista que publicó ayer “El Observador”, considera que ha sido un disparate urbanizar y vender terrenos en zonas de la hoy denominada “ciudad de la Costa” , terrenos que en realidad son dunas de la costa marítima, que fueron forestados tiempos atrás para darle un poco más de firmeza al terreno y venderlos para construir.
Couriel ex sub secretario del MTOP durante el gobierno de Vázquez responsabiliza a los gobiernos municipales que se han sucedido desde la década del 40 por la situación que se vive hoy. Es que ni siquiera cuando se aprobó la ley de centros urbanos, que exige que para fraccionar y vender un terreno tienen que proporcionarse antes los servicios como agua y saneamiento,  en Canelones y San José estas disposiciones no se respetaron.
Pero si miramos detenidamente, tampoco en Salto se han respetado debidamente las disposiciones y la Intendencia no ha sido estricta en el tema. Para muestra basta un botón y podemos observar lo que sucede en las inmediaciones de Acuña de Figueroa, desde Sarandí hasta Colón. Allí encontraremos varias construcciones nuevas, en flagrante irregularidad.
Mientras sigamos construyendo desordenadamente y sin respetar disposición alguna, no podemos esperar otra cosa que no sean peripecias como las actuales.
En definitiva, cuando se analiza el tema, es necesario hacerlo en profundidad y  honestamente, porque en esto hay responsabilidades concretas, ya sea por acción u omisión y no es cuestión después de hacerse los distraídos…

El temporal que está azotando al Uruguay al comienzo de este año, tiene características de catástrofe. Los daños son muy grandes. No solo en materia de caminería que es lo más evidente y más visto, debido a que es lo más transitado, sino esencialmente en materia de inundación y destrucción de viviendas, muchas precarias, pero otras de mayor porte y mejor nivel de calidad.

Cuando escuchamos explicaciones o intentos de explicación de estos fenómenos relativamente nuevos en nuestros días, vemos que se apunta para el lado de la naturaleza, de que llueve más, los vientos son más fuertes y más frecuentes…

Esto puede ser parte de la explicación y los daños especialmente sobre los cultivos a campo abierto, toda la agricultura y parte de la hortifruticultura, pueden ser inevitables.

Pero lo que nadie dice es la responsabilidad que cabe al hombre en este tema y que componen los daños evitables de la cuestión.

Tanto Salto, como otras ciudades, como la Costa de Oro y Ciudad de la Costa, muestran en nuestros días anegamientos en un grado que no había sido visto hasta ahora.

Pero nunca se dice que estas ciudades han ido creciendo y se han levantado en lugares que no son urbanizables, según la opinión de técnicos en la materia. El Arq. Jack Couriel, entrevista que publicó ayer “El Observador”, considera que ha sido un disparate urbanizar y vender terrenos en zonas de la hoy denominada “ciudad de la Costa” , terrenos que en realidad son dunas de la costa marítima, que fueron forestados tiempos atrás para darle un poco más de firmeza al terreno y venderlos para construir.

Couriel ex sub secretario del MTOP durante el gobierno de Vázquez responsabiliza a los gobiernos municipales que se han sucedido desde la década del 40 por la situación que se vive hoy. Es que ni siquiera cuando se aprobó la ley de centros urbanos, que exige que para fraccionar y vender un terreno tienen que proporcionarse antes los servicios como agua y saneamiento,  en Canelones y San José estas disposiciones no se respetaron.

Pero si miramos detenidamente, tampoco en Salto se han respetado debidamente las disposiciones y la Intendencia no ha sido estricta en el tema. Para muestra basta un botón y podemos observar lo que sucede en las inmediaciones de Acuña de Figueroa, desde Sarandí hasta Colón. Allí encontraremos varias construcciones nuevas, en flagrante irregularidad.

Mientras sigamos construyendo desordenadamente y sin respetar disposición alguna, no podemos esperar otra cosa que no sean peripecias como las actuales.

En definitiva, cuando se analiza el tema, es necesario hacerlo en profundidad y  honestamente, porque en esto hay responsabilidades concretas, ya sea por acción u omisión y no es cuestión después de hacerse los distraídos…