La mejor forma de recordarlos

El Día de los Difuntos, es una de las fechas que sigue despertando mayor reflexión y análisis entre los uruguayos.
Recordar y homenajear a nuestros mayores es a nuestro criterio de buena sociedades. Es ofrecer el justo reconocimiento a quienes forjaron nuestra historia familiar, nuestro hoy.
Todo ser vivo, animal o vegetal debiera tener muy claro que la vida tiene principio y tiene fin.
Recordar y agasajar a quienes nos precedieron en la vida y nos legaron prácticamente todo lo que hoy tenemos, es justo y merecido hacerlo.
Como todos los seres humanos quienes nos precedieron habrán tenido aciertos y errores, méritos y defectos, pero hay un común denominador en todos ellos, quienes les lideraron o condujeron, supieron alcanzar estos tiempos que aún con los mismos defectos nadie puede discutir que ofrecen mejores posibilidades, no sólo de más tiempo de vida, sino de mejor nivel.
Pasó el tiempo en que los vehículos de carga eran las carretas y lógicamente hoy se hace referencia a él despectivamente. Sin embargo si aquellos sacrificados abuelos no hubieran usado estos vehículos les hubiera sido imposible algunos de los logros que hoy gozamos.
Recordar a nuestros difuntos no es sólo una cuestión de sentimientos que se expresa de diferentes maneras. Es justo y muy merecido, porque desconocerlos es desconocer su contribución y en este aspecto nunca nos sumaremos.
Que los sentimientos se expresen de diferentes maneras, ya sea concurriendo a llevar flores a la tumba o los panteones donde descansan sus restos o incluso en una oración o un recuerdo nada más que de su memoria, es mostrar el agradecimiento que corresponde.
Las sociedades más antiguas y señeras de nuestra humanidad reconocen y reverencian el aporte de sus ancianos con la conformación de consejos honorarios, que si bien no tienen explícito sobre estos pueblos, tienen una autoridad moral que muchas veces excede incluso los argumentos de quienes sólo ven lo que anda sobre el agua…
La vejez, innegablemente asumida como etapa final de la vida, es también el momento para reconocer el aporte de nuestros mayores y para hacerlo no necesariamente se necesitan homenajes, ni corte de cintas, ni placas ni nada por el estilo.
Sencillamente se trata de saber que gran parte de lo q ue hoy tenemos se debe a su esfuerzo y su sacrificio.
Es de justicia reconocerlo.
A.R.D.