La pena de muerte que tememos aplicar, otros ya lo hacen

Antes que nada aclaremos que no somos partidarios de la instalación y mucho menos de la aplicación de la pena de muerte en el país.

Tampoco creemos que de por si solo el endurecimiento de las penas al delito habrá de solucionarnos el innegable problema de seguridad que tenemos hoy.
Eso si, se nos ha hecho ver fehacientemente que la pena de muerte que nosotros nos negamos a establecer y sobre todo a aplicar, otros ya la están aplicando en el país y matan hasta inocentes sin el menor resquemor.
Es así que quienes se les oponen, tratando de evitar una acción delictiva, como puede ser una rapiña, son frecuentemente asesinados a mansalva.
Sabe el delincuente que de ser identificado y detenido primero habrá que probarle su crimen y luego incluso puede beneficiarse hasta “acordando” con quien le condena y su contraparte sobre la pena a aplicarle.
Es una prueba más que la ley en nuestro país no se ha actualizado, no ha acompañado a los tiempos y hoy quienes delinquen tiene ventajas. Salen sin haber cumplido toda la pena, se benefician con reducciones muchas veces aplicadas a la ligera.
Muchos jueces parecen temerosos de ir a fondo en las denuncias por temor a los famosos derechos humanos, que parecen formulados para defender a quien delinque y no a quienes tratan de combatirlos. En estos casos algunos magistrados parecen mirar más su propia proyección que la justicia o injusticia de lo que decida.
En estos días, gente vinculada a la policía nos ha comentado hechos que le han sucedido. Delincuentes que han sido detenidos y cuya responsabilidad aparece como muy probable, optan por “marcarse” o golpearse, para inculpar a sus captores ante el juez, invocando “malos tratos”. Ante este riesgo y para evitar complicaciones los policías, nos han explicado, a veces optan por dejarlos ir.
Admitimos que puede haber exageraciones, que a lo sumo serán excepciones y también que pueden ser excusas para no cumplir debidamente con la responsabilidad que les cabe a quienes tienen por deber, prevenir y disuadir, antes que reprimir el delito.
De todas formas si la ley tuviera la capacidad de actualizarse. Esto es si el legislador que hace las leyes (que no es sólo el PL, sino también el PE) seguramente que tendría en cuenta también esta posibilidad, como corresponde y con las garantías adecuadas para todos.
Es necesario saberlo, conocerlo y tenerlo en cuenta a la hora de hablar… y sobre todo de legislar.

A.R.D.







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