La prestigiosa Justicia del Uruguay

El sueño de todo poder totalitario es llegar a influir a punto tal que sea quien designe a los principales jueces del país. Ha pasado así desde el fondo de la historia y sigue pasando en nuestros días.
Es así que la reciente estadística publicada por el Poder Judicial, la que señala que Uruguay ascendió 5 posiciones en el rubro de independencia judicial y sigue en el primer lugar entre naciones latinoamericanas, debe de ser reconocida como corrresponde..
El nuevo Reporte Global de Competividad realizado por el Foro Económico Mundial, referido al periodo 2014-2015 presenta distintos aspectos de la competitividad de 140 países. En su edición 2013-2014 Uruguay ocupaba el lugar 25º entre las 148 naciones encuestadas.
Entre los países de América, el índice de independencia judicial de Uruguay sólo se ve superado por el de Canadá.
Nuestro país exhibe el mejor índice de Latinoamérica. Nueva Zelanda se ubica en el puesto 1 del ránking mundial con un puntaje de 6.7.  A nivel regional: Argentina tiene el puesto 129 con 2.4 puntos, Bolivia está en el puesto 26 con 2.6, Brasil en el 92 con 3.4 puntos, Chile en el 31 y Paraguay en el 137 con 2.0 puntos.  Por su parte, México se posiciona en el puesto 100, Perú en el 112 y Venezuela en el 140.  Estados Unidos se ubica en el puesto 28, por debajo de nuestro país.
Tal la información publicada recientemente, cosa que nos debería llenar de orgullo a todos los uruguayos porque no hay mejor forma de defender un sistema democrático que garantizar que los jueces sean independientes de todo poder político.
Seguramente que también en uruguay hay errores y fallos de la Justicia que cuestionamos, que entendemos equivocados o sencillamente injustos, pero el valor esencial de todo el sistema es precisamente la independencia del P.J. En relación a los restantes poderes del Estado.
El sistema de designación de los ministros de la SCJ en el Uruguay es uno de los más transparentes de América, a pesar de que no faltan cuestionamientos al mismo, los integrantes de la SCJ deben ser elegidos por la Asamblea General con mayoría especial. Para ellos dispone de un plazo de 90 días y si no se pone de acuerdo automáticamente asume el cargo eljuez de Apelaciones con mayor antigüedad en el cargo.
Existen limitaciones al desempeño de la función en materia de edad , pero a su vez se respeta el orden de prelación al que ajustarse y esto nos ha valido el reconocimiento, el respeto y prestigio a nivel internacional, algo que Uruguay no debe perder jamás.