La primera pulseada

La denominada ley de urgente consideración, ley de urgencia en una denominación popular, constituye la primera gran pulseada entre el actual gobierno, que será oposición desde el próximo primero de marzo y la oposición conformada por la denominada coalición multicolor que será gobierno desde dicha fecha.
Nadie ignora que tras la discusión planteada, que por el momento se limita más que nada a cuestión de forma y no de fondo, se esconde la primera gran pulseada, entre gobierno actual y el próximo.
Es que mientras el gobierno electo considera que hay muchos asuntos que aunque no resultan de urgente consideración, deben de encararse a la brevedad y por lo tanto es necesario tener resuelta su implementación cuanto antes para quienes habrán de asumir la responsabilidad de gobernar desde el próximo primero de marzo.
Como mantener o no el carácter de urgente, depende de la decisión del parlamento, ya impuesto y en el que hay una mayoría del nuevo gobierno, en los hechos esto resulta casi utópico cambiarlo.
Pero tratándose de un anteproyecto (aún no llegó al nuevo parlamento con forma de proyecto), es factible que haya alguno de los temas que sea sacado del proyecto definitivo y presentado como una ley común, sin el exiguo plazo que requiere una ley de urgencia.
Considerando la expuesta intención del gobierno entrante de dialogar y negociar, no vemos imposible que finalmente se opte por este camino.
Ahora bien, que quede claro. Sacarle el rótulo de urgente consideración a algunos proyectos, no puede transformarse en un elemento más de burocracia, el que se discute por años y cuando se llega – si es que se llega – a una definición esta es obsoleta, porque la realidad ha cambiado.
Creemos que el paso correcto está en lo intermedio. Hay temas de urgente consideración y sabemos muy bien cuales son y también hay temas que requieren mayor revisión, pero no una eterna discusión que lo que logra es mantenerlo lejos de las decisiones debidas.
Que nadie se equivoque. Lo que se discute son elementos ideológicos y por lo tanto es necesario darles el lugar que les corresponde. El pueblo no puede ser rehén de estas discusiones, porque es en definitiva quien será beneficiado o perjudicado por el resultado de esas decisiones.
Nuestra opinión es que hay asuntos que deben ser considerados con urgencia y otros que no. Que quienes serán oposición pretenden “hacer tiempo”, para decirlo con términos futboleros y quienes serán gobierno a su vez pretenden tener resuelta (de acuerdo a su concepción) la mayor cantidad de temas posibles lo sabemos, el tiempo dirá en que se equivocan unos y otros, porque esto no es una ciencia exacta.
A.R.D.