La relación entre policía y los vecinos

La relación entre la Policía y los vecinos, es un tema recurrente. No hay ninguna duda de que el éxito en la labor de prevención y represión del delito tiene en la colaboración de los vecinos un eslabón esencial.
Tanto es así que la delincuencia también apunta al mismo objetivo. En los ambientes marginales los narcotraficantes suelen contar con la complicidad al menos del vecindario, ya sea por miedo o a cambio de “protección” o algunas “migajas” de su execrable botín.
Cuando la delincuencia logra dominar este aspecto, el vecindario le sirve como verdadero “escudo humano” ante cualquier represión policial.
La cuestión está entonces en mostrar las cartas tal cual son, para captarse voluntariamente a los buenos vecinos, aquellos a los que interesa vivir en paz, de un trabajo honesto y no holgazanear entregados a los vicios y al delito, como lamentablemente suele suceder ya en más de una zona de nuestro país mismo.
Aquí el punto de relevancia es uno solo. Que la policía logre captar la buena voluntad de los vecinos depende sólo de alguien: de la policía.
Si  hay policías y nos referimos particularmente a los más altos grados, que insisten en seguir aplicando métodos y acciones de otros tiempos, con los hijos de vecinos en general, sin importarles si están o no en delito, entonces nunca se podrá alcanzar este objetivo.
Si se cobija de alguna manera a quien obra así, sea sólo uno o unos pocos, dentro de todo el cuerpo, estaremos en la misma situación.
En nuestra labor hemos podido ver, como muchas veces se desestima la información aportada por los vecinos, vaya a saber por qué y no nos referimos aquella información poco confiable, sino la que se aporta con elementos probatorios, con nombre, pelos y señales.
En otros casos hemos visto como la delincuencia cobra represalias con los vecinos que aportan información, y “vaya a saber como se entera”. Además hemos visto obrar corporativamente a la cúpula policial, relegando la equidad y la Justicia, para cerrar filas con el “camarada”. Más de un jerarca ha estado en Salto “haciendo la plancha”, sin preocuparse mayormente por llegar al fondo de las cuestiones más dudosas en cuanto a la labor policial.
Seamos claros. Esta es la mejor forma de destruir la confianza de la población en la policía. Cualquier estadística indica hoy que muchos de los delitos ni siquiera se denuncian, sencillamente porque no se confía en la eficacia de la labor policial.
Sabemos que sólo estrechando filas población y policía se podrá combatir en forma satisfactoria al delito, pero para ello hay que dar muestras claras “no retóricas”, sobre el accionar policial.
Asumamos que hay buenos y malos policías, como hay buenos y malos vecinos.
Asumamos que a veces los vecinos pretenden que la Policía cuide sus intereses casi individualmente y también que hay policías que “no se complican” mucho.
Pues bien, es ahora de asumir que si seguimos en esta actitud, los únicos que seguirán ganando terreno serán los delincuentes y aún cuando tuviéramos un policía por vecino, de nada serviría.