La responsabilidad de un medio de comunicación social

Se dice que sobre “noticia” hay tantas definiciones como para las palabras amor,muerte,vida. Para el poeta es una cosa, para el psicólogo otra, para el religioso etc.,etc. Lo mismo sucede cuando tratamos de definir ¿qué es noticia? Hay cientos de definiciones, cada una basada en un aspecto diferente.
Por lo que sabemos en España se le ha dado preferencia en este último sentido al periodismo y el criterio que se maneja es el que “es noticia”, aquello que el periodismo considera que es noticia.
Esto no sólo supone una preferencia, sino que esencialmente supone también una enorme responsabilidad. Si bien se atribuye al periodismo la capacidad de determinar qué es noticia, al mismo tiempo se lo expone a los cuestionamientos que surjan sobre el tema.
La cuestión va más allá de lo que revela en sí, por el hecho que considera que el periodismo debe estar capacitado para determinar si un tema reúne los elementos necesarios para considerarlo noticia. Lo primero, esencial y “sine cuan non” es que realmente sea verdad lo que se afirma. Es decir si es un tema de interés masivo (no sólo individual o de un círculo muy reducido de personas), si tiene suficiente importancia (que se ausculta luego viendo su trascendencia) e interés. Puede un tema ser importante, pero no tener interés público y viceversa, dado que importante no es lo mismo que interesante.
¿Todo esto por qué? Pues por el hecho de que si alguien debe estar capacitado y preparado para determinar si está ante una noticia o un simple rumor, es el periodista y fundamentalmente el responsable de un medio de comunicación social.
Más aún, en nuestros días donde “reinan” los rumores a través de las denominadas redes sociales, el periodista es quien debe saber ante qué está. Se nos ha enseñado que lo que se publica o dice públicamente deber ser irrefutable. De allí que el periodista tiene que chequear y verificar por lo menos con un par de fuentes de que lo que va a decir o escribir sea realmente verdad.
Hoy día cualquier persona, incluido menores de edad, pueden largar cualquier versión o rumor por las redes sociales, sin tener conocimiento alguno del alcance y las consecuencias de su acción, pero es el periodista quien debe determinar ante qué está.
Al lector, oyente o televidente no le interesa de dónde ha sacado la “noticia”, sino que dicho medio es quien la ha tomado como tal. Es decir, antes que nada, es una cuestión de credibilidad, de seriedad y de responsabilidad.
Ni más, ni menos…







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