La seguridad: lo que vemos y las verdaderas raíces

Por estos días cuando ya se avecinan las elecciones internas de los partidos que determinarán los candidatos presidenciales resurge el elemento esencial, el que hace ya bastante tiempo identificamos como el que seguramente decidiría las próximas elecciones presidenciales en el país si fueran hoy.
La seguridad o mejor dicho la inseguridad reinante, tema que nos merece una reflexión más profunda porque la gente confía en lo que considera la mejor propuesta para enfrentar el tema más acuciante: la inseguridad.
Para esto quien aparecen hoy con más adhesión y mejores posibilidades son las propuestas que prometen más “mano dura”, militares en la calle liderando la represión y si se pudiera (cosa que felizmente no se puede porque se cometería un delito) también quienes apoyaran la pena de muerte.
Es que reiteramos por enésima vez, somos partidarios de establecer y hacer cumplir a rajatabla sanciones más estrictas, más duras a quien delinque, pero sobre todo de hallar la forma de capacitar debidamente y darle a la Justicia todos los elementos necesarios para cumplir debidamente la función de aplicar y cumplir la ley.
Y uno de los aspectos más manejados y por estos días base del proyecto de seguridad que se maneja a nivel parlamentario, es el respaldo a la policía. Honestamente no compartimos. Conocemos casos en que policías prefieren mirar para otro lado o hacerse los “distraídos” cuando notan que hay algún delito en curso.
Es verdad y hay que decirlo, no siempre es así, ni todos los policías obran de la misma manera, pero los hay.
A veces se pide más policías, creyendo que ello puede ser una solución.
Se pide mayor respaldo, debido a que se entiende que el policía está desprotegido.
Pero hay que saber también que muchas veces los policías provienen de los sectores más marginados de la población y por lo tanto no es raro que en su propia familia o en su entorno cercano haya gente vinculada al delito.
Es que este tema tiene muchas aristas y quien sólo ve la parte que le sirve o que le interesa que se vea, promete más represión y no va más allá de eso.
Nadie se pregunta por ejemplo ¿por qué roba en los CAIF, en las escuelas y en los liceos? Y no sólo se roba, sino que se destruye y se rompe.
¿No es esto un síntoma de que hay algo más que analizar con respecto a este tema?. ¿Se arregla sólo con mas represión?
Alberto Rodríguez Díaz







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