La silla que nadie soporta

Diego Fernández es el sexto Jefe de Policía de Montevideo que renuncia en los últimos seis años. Dos son los que han renunciado en la era Bonomi, el Insp. Walder Ferreira, ex Jefe de Policía de Salto, que fuera llevado a Montevideo, aguantó el cargo durante un año y medio, mientras que Fernández lo hizo durante 19 meses, uno más que su antecesor.
Esto está demostrando por una parte lo difícil de la gestión del principal cargo de la Jefatura de Policía del país, pero también habla del intento de cambiar algunas cosas, que se asemejan mucho a la corrupción policial, que incide directamente en el avance delictivo en el país.
Esta lucha debe seguir dándose y seguramente no es de las más fáciles. El Ministro Bonomi ocupa uno de los ministerios más difíciles del gobierno nacional y en relación a su labor ya había adelantado que la línea marcada “tenía algunas resistencias internas”.
El jefe de Policía renunciante a su vez manifestó que tenía resistencia y falta de apoyo de algunos comisarios capitalinos. La estrategia es recibir las órdenes, sin discutirlas, pero no tomar los recaudos imprescindibles para llevarlas a la práctica.
Si hay un aspecto que no se puede desconocer en relación a la labor del Ministerio del Interior es que si se prueba corrupción, están dadas las garantías para aplicar las sanciones que correspondan.
En el caso de la seccional 14ª de Policía de Montevideo, que fuera el detonante de esta situación, se denunció negligencia, cuando la respuesta a una denuncia fue “no tenemos móvil, para concurrir a una rapiña”, que se estaba efecutando, aspecto que luego se comprobó no era así, tanto que un coche policial se hallaba a cuatro cuadras del lugar del hecho y estuvo allí en esa dirección toda la noche.
Esta situación es hoy comprobable gracias a la moderna tecnología de rastreo que dispone el Ministerio del Interior, que permite saber donde se hallan los móviles policiales en cada momento.
Esto aporta también a desbaratar el argumento generalmente más utilizado para rebatir las acusaciones de ineficiencia, que es el de “no tenemos los recursos necesarios…”
Aclaremos que no siempre es así, ni toda la policía obra de la misma forma, porque felizmente sigue habiendo muy buenos policías en el país, pero ojalá no se constituyan éstos en las excepciones a la regla.
La policía es una de las instituciones que debe ofrecer mayores garantías y credibilidad a la población, porque es a ella que se recurre siempre que se necesita protección.
Quienes no lo entiendan así, nada tienen que hacer allí.
Alberto Rodríguez Díaz

Diego Fernández es el sexto Jefe de Policía de Montevideo que renuncia en los últimos seis años. Dos son los que han renunciado en la era Bonomi, el Insp. Walder Ferreira, ex Jefe de Policía de Salto, que fuera llevado a Montevideo, aguantó el cargo durante un año y medio, mientras que Fernández lo hizo durante 19 meses, uno más que su antecesor.

Esto está demostrando por una parte lo difícil de la gestión del principal cargo de la Jefatura de Policía del país, pero también habla del intento de cambiar algunas cosas, que se asemejan mucho a la corrupción policial, que incide directamente en el avance delictivo en el país.

Esta lucha debe seguir dándose y seguramente no es de las más fáciles. El Ministro Bonomi ocupa uno de los ministerios más difíciles del gobierno nacional y en relación a su labor ya había adelantado que la línea marcada “tenía algunas resistencias internas”.

El jefe de Policía renunciante a su vez manifestó que tenía resistencia y falta de apoyo de algunos comisarios capitalinos. La estrategia es recibir las órdenes, sin discutirlas, pero no tomar los recaudos imprescindibles para llevarlas a la práctica.

Si hay un aspecto que no se puede desconocer en relación a la labor del Ministerio del Interior es que si se prueba corrupción, están dadas las garantías para aplicar las sanciones que correspondan.

En el caso de la seccional 14ª de Policía de Montevideo, que fuera el detonante de esta situación, se denunció negligencia, cuando la respuesta a una denuncia fue “no tenemos móvil, para concurrir a una rapiña”, que se estaba efecutando, aspecto que luego se comprobó no era así, tanto que un coche policial se hallaba a cuatro cuadras del lugar del hecho y estuvo allí en esa dirección toda la noche.

Esta situación es hoy comprobable gracias a la moderna tecnología de rastreo que dispone el Ministerio del Interior, que permite saber donde se hallan los móviles policiales en cada momento.

Esto aporta también a desbaratar el argumento generalmente más utilizado para rebatir las acusaciones de ineficiencia, que es el de “no tenemos los recursos necesarios…”

Aclaremos que no siempre es así, ni toda la policía obra de la misma forma, porque felizmente sigue habiendo muy buenos policías en el país, pero ojalá no se constituyan éstos en las excepciones a la regla.

La policía es una de las instituciones que debe ofrecer mayores garantías y credibilidad a la población, porque es a ella que se recurre siempre que se necesita protección.

Quienes no lo entiendan así, nada tienen que hacer allí.

Alberto Rodríguez Díaz