La solidaridad que corresponde

De acuerdo a lo que hemos podido saber de familias que están evacuadas por la crecida, la atención en materia de servicios recibida en algunos de los lugares donde se hallan alojados al menos el primer día de este alojamiento ha mostrado indefecciones. El pasado sábado, primer día en que el estadio Arnoldo Bernasconi  y la sede de Tigre tuvieron familias evacuadas, éstas no tuvieron la atención que es de esperar en materia de alimentación.
Por lo menos EL PUEBLO, concurrió al gimnasio de Salto Nuevo hasta pasadas las 13,30 horas y los evacuados aún no habían recibido alimentación.
Nadie ignora que no es una obligación legal de nadie hacerse cargo de estas familias, pero sí  una obligación moral de la comunidad y sobre todo de sus autoridades, proporcionar al  menos techo y comida en forma provisoria, mientras dure su situación.
Nadie está pidiendo que se les de un servicio de hotel, sino que se atienda sus necesidades mínimas, esto es de alojamiento y alimentación en la forma que corresponde.
No hay que olvidar que a pesar de haber sido realojados, esta gente tiene que seguir trabajando para subsistir y uno de  los contratiempos que representa la situación es el alejarse de sus lugares habituales de trabajo.
Cuando esto decimos no ignoramos ni pretendemos desmerecer la labor que lleva a  cabo el Comité de Emergencias en cuanto a la evacuación de los  pedidos de familias que requieren ser trasladadas y a proporcionarles un lugar para permanecer mientras dure esta situación.
No ignoramos que esta labor es coordinada por la Intendencia, contando con el apoyo de varias instituciones públicas, pero no se trata solo de esto, sino que es importante requerir que dichos servicios se presten en tiempo y forma.
Asegurarles una alimentación adecuada y el abrigo imprescindible para enfrentar el frío invierno que estamos soportando está dentro de la atención a la emergencia que enfrentamos en estos momentos.
No se pretende asistencialismo, ni mucho menos crear generaciones holgazanas, de las  que prefieren vivir de lo que el Estado les pueda acercar, antes de trabajar y salir adelante aportando esfuerzo y sacrificio. Pero sí entendemos necesario acercar una mano solidaria al conciudadano que enfrenta una situación dramática.
Esto va más allá de ocuparse de esta eventualidad y lo ideal  sería que la solidaridad de la comunidad llegara más allá de la atención en esta emergencia, pero seguramente  para esto habrá que recorrer aún mucho camino para alcanzar un grado de conciencia imprescindible que no permite entender y luego atender la situación de los que menos tienen.
Alberto Rodríguez

De acuerdo a lo que hemos podido saber de familias que están evacuadas por la crecida, la atención en materia de servicios recibida en algunos de los lugares donde se hallan alojados al menos el primer día de este alojamiento ha mostrado indefecciones. El pasado sábado, primer día en que el estadio Arnoldo Bernasconi  y la sede de Tigre tuvieron familias evacuadas, éstas no tuvieron la atención que es de esperar en materia de alimentación.

Por lo menos EL PUEBLO, concurrió al gimnasio de Salto Nuevo hasta pasadas las 13,30 horas y los evacuados aún no habían recibido alimentación.

Nadie ignora que no es una obligación legal de nadie hacerse cargo de estas familias, pero sí  una obligación moral de la comunidad y sobre todo de sus autoridades, proporcionar al  menos techo y comida en forma provisoria, mientras dure su situación.

Nadie está pidiendo que se les de un servicio de hotel, sino que se atienda sus necesidades mínimas, esto es de alojamiento y alimentación en la forma que corresponde.

No hay que olvidar que a pesar de haber sido realojados, esta gente tiene que seguir trabajando para subsistir y uno de  los contratiempos que representa la situación es el alejarse de sus lugares habituales de trabajo.

Cuando esto decimos no ignoramos ni pretendemos desmerecer la labor que lleva a  cabo el Comité de Emergencias en cuanto a la evacuación de los  pedidos de familias que requieren ser trasladadas y a proporcionarles un lugar para permanecer mientras dure esta situación.

No ignoramos que esta labor es coordinada por la Intendencia, contando con el apoyo de varias instituciones públicas, pero no se trata solo de esto, sino que es importante requerir que dichos servicios se presten en tiempo y forma.

Asegurarles una alimentación adecuada y el abrigo imprescindible para enfrentar el frío invierno que estamos soportando está dentro de la atención a la emergencia que enfrentamos en estos momentos.

No se pretende asistencialismo, ni mucho menos crear generaciones holgazanas, de las  que prefieren vivir de lo que el Estado les pueda acercar, antes de trabajar y salir adelante aportando esfuerzo y sacrificio. Pero sí entendemos necesario acercar una mano solidaria al conciudadano que enfrenta una situación dramática.

Esto va más allá de ocuparse de esta eventualidad y lo ideal  sería que la solidaridad de la comunidad llegara más allá de la atención en esta emergencia, pero seguramente  para esto habrá que recorrer aún mucho camino para alcanzar un grado de conciencia imprescindible que no permite entender y luego atender la situación de los que menos tienen.

Alberto Rodríguez

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