La tenencia de perros feroces

Días atrás un perro pitbull (pequeño toro), raza reconocida por su ferocidad, atacó y prácticamente destrozó el rostro a una pediatra en la zona de El Pinar, Canelones, cuando la médica se retiraba del hogar donde había atendido un niño y según “El País” no la mató porque la médica tenía una campera gruesa con la que logró defender su garganta, zona del cuerpo en la que pretendía morderla el can.
Pocos días después un perro de la misma raza ingresó a una peluquería en Maldonado y atacó a dos mujeres que felizmente resultaron con lesiones leves.
Más allá de estos dos casos recientes ha habido más de un ataque mortal de perros feroces contra adultos mayores y niños de corta edad en el sur del país.
Pero este tema, como muchos en nuestro país pronto caen en el olvido. Es decir, cuando suceden estos hechos se levantan muchas voces condenando la irresponsabilidad de los dueños de los animales, pero pasados algunos días ya nadie se acuerda de los hechos y todo sigue igual que antes.
Frente a estos hechos entendemos que en primer lugar deben tomarse todas las medidas que correspondan por antipáticas que resulten. Vale decir que no sólo se trata del resarcimiento económico a las víctimas que pueden perder días de trabajo y hasta funciones de su cuerpo a raíz de las consecuencias del ataque del animal, sino las sanciones penales que la ley determine.
Pero más allá de esto, creemos que en algún momento debe prohibirse la tenencia de ciertos animales reconocidos por su ferocidad, dado que no ha alcanzado con la difusión de la responsabilidad a que se someten los propietarios de estos canes cuando los animales atacan y lesionan personas. Es necesario llegar a otro tipo de medidas.
Existe un concepto -a nuestro entender erróneo – de que estos animales sirven para custodiar y defender a sus dueños o a la vivienda de estos en casos de ataques delictivos. Hoy esto es muy relativo, dado que en más de una ocasión se han constatado robos en lugares donde hay canes incluso feroces.
Si bien el tema tiene que ver con la inseguridad existente, la que sería ingenuo negar, entendemos que no es acertado creer que la presencia de los canes es una buena decisión. Es más, llegado el momento, de morder y lastimar a alguien, incluso a un intruso, seguramente el propietario de los animales puede tener problemas legales, así haya sido adentro de su vivienda.
Por lo tanto, no hay razón ni argumento alguno que justifique la tenencia de estos animales.