La violencia es una sola

Se cumplió ayer el Día Mundial dispuesto por las Naciones Unidas para condenar la violencia contra mujeres y niñas, las víctimas más frecuentes de esta situación.
Numerosas instituciones locales, encabezadas por la Intendencia Departamental y la Jefatura de Policía, representante del Ministerio del Interior, institución esta última que recibe las denuncias por este problema lideraron las actividades dispuestas para poner de manifiesto la situación que vive el país en este sentido.
Honestamente entendemos que la denominada “violencia doméstica” no se puede ver ni entender fuera del contexto social en general. La violencia ha sido siempre la misma, es ejercida por el individuo que se ve o se considera más fuerte que el otro, al que ve más débil, aunque no sea así.
Es decir, hay conflictos visibles y otros “invisibles”, que hoy van ganando visibilidad. Hay violencia física y psicológica.
No desconocemos que mujeres y niñas son las víctimas más frecuentes de estas situaciones, pero también son víctimas de violencia tanto en el hogar como fuera de él, los ancianos, los niños varones y las personas con alguna discapacidad.
Ni que hablar, de que hoy la violencia se observa también en otros planos, como son las escuelas y los liceos y esto no significa que antes no hubiera. Quizás el tema está en que no tenían tanta exposición como hoy y esto es positivo. La comunidad toda debe sensibilizarse con este tipo de situaciones porque una sola persona que la sufra injustamente es ya una afrenta para la sociedad en su conjunto.
Este es el verdadero problema. La cuestión no es que exista violencia, sino que la sociedad se haga la distraída y la admita como algo “normal”.
Una sociedad que está enferma de violencia, que está presionada y obligada a tener lo que considera “éxito”, a obtener de cualquier manera lo que entiende que es imprescindible, como fama, dinero y poder para ser “exitoso” en la vida.
Es la ley del “hacé la tuya” y esto rige en todos los casos, pero no ha surgido por generación espontánea, sino porque alguien la ha impuesto, generalmente en forma implícita y sin admitir sus verdaderas intenciones.
De esto no se habla. Esto no se analiza, porque ya sería involucrar a muchas más personas.
Significaría hablar de temas tales como las políticas de educacion ¿cómo y hacia qué están orientadas?, el concepto de justicia, el respeto a los derechos de las personas y de esto estamos muy lejos todavía.
Alberto Rodríguez Díaz