La vivienda: esa gran preocupación

Días atrás nos ocupábamos en estas columnas, entre otras cosas del tema de la ocupación de los espacios públicos y el gran tema de la vivienda para la enorme mayoría de la población.
Es que seguramente este debe estar entre los más preocupantes, sobre todo para la gente joven que necesariamente debe resolver este tema para realizarse en la vida.
“El que se casa, casa quiere…”, decían nuestros mayores y no les faltaba razón. La vida en pareja requiere de construir su propia familia en un ámbito que se siente de su dominio, más allá que sea de su propiedad o arrendado, pero donde puedan tomar sus propias decisiones, ver el resultado de sus aciertos y también reconocer y evaluar los errores cometidos.
Esta es la necesidad, pero ¿cuál es la realidad de nuestros días en materia de vivienda?
En primer lugar, son muy pocos, las más estrictas excepciones que tienen posibilidades de adquirir un terreno y levantar su propia vivienda. Algo absolutamente vedado para las parejas de trabajadores y de clase media en general.
La salida de emergencia entonces es el arrendamiento y un arrendamiento de una vivienda con las comodidades mínimas para una familia “tipo”, con dos hijos, ubicada en un lugar con todos los servicios y en zona “potable”, desde el tema de seguridad y demás, no puede hallarse siquiera por un monto igual a un sueldo mínimo y medio. En todos los casos es superior a este (en alquiler en estas condiciones es difícil hallar por menos de 15 mil pesos) y por lo tanto al menos uno de los dos cónyuges o integrante de la pareja debe trabajar para costear el alquiler.
Del sueldo del otro, que necesariamente deberá ser superior al mínimo, deberá costearse alimentación, vestimenta, servicios, educación y demás.
Esta es la realidad y esto determina que haya hoy un enorme problema social, aunque no siempre trascienda en toda su dimensión. Más grave aún. La delincuencia afecta en menor o mayor grado en muchas partes de la ciudad, y por lo tanto se está permanentemente expuestos a perder total o parcialmente los bienes que se tenga, cuando no lo más preciado: la vida.
Lamentablemente nos constan casos en que el problema que surge de estas situaciones, sobre todo en lo económico que entra a complicarse día a día, es tan grave que desemboca en casos de violencia doméstica, cuando no en la disolución lisa y llanamente del vínculo de la pareja, con el abandono a los hijos a su suerte a menudo de las malas compañías que van hallando en las calles.
Quienquiera auscultar el tema más allá de lo que puede verse a simple vista, se encontrará con raíces de la violencia doméstica, la delincuencia, la drogodependencia y necesariamente deberá analizar estos aspectos, porque están en la génesis del problema.
A.R.D.







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