La vuelta a clases

Resulta reiterativo el hecho de que al aproximarse la fecha de inicio de las clases a nivel público siempre se planteen dudas sobre si se contará con todos los locales en condiciones para dar comienzo a las actividades.
Nos parece realmente lamentable que sea así. Por la sencilla razón de que la actividad en la enseñanza pública prácticamente se detiene durante tres meses. Todos los años desde diciembre hasta marzo, cuando mucho se mantienen algunos exámenes.
En cualquier país más o menos organizado, se diría que es el tiempo para hacer las reparaciones, ampliaciones y demás obras de construcción que requieren que dichos centros estén inactivos.
No es así en nuestro país, donde todos los años asistimos a la incertidumbre de saber si se dará comienzo en forma normal a las actividades del año lectivo o tendrá que improvisarse o retardarse el comienzo en algunos de los centros públicos.
No es precisamente una política acertada, porque lo que sucede es que habitualmente la burocracia insume la mayor parte del tiempo, entre la licitación de los trabajos, las autorizaciones correspondientes y demás suelen pasar varias semanas y cuando por fin se da comienzo a la obra concretamente ya se ha perdido la mayor parte del tiempo.
Los perjudicados obviamente que son los estudiantes que pierden días de estudio de un sistema que ya de por sí es bastante pobre en cuanto a días de clases.
Pero no sólo eso, sino que tampoco estamos ante un sistema intensivo de aprendizaje y de educación que pudiera suplir con calidad de educación la escasez de días de clases.
Son de las cosas que el sistema debe necesariamente corregir, porque no estamos hablando de contenido, sino sencillamente de la carga horaria necesaria e imprescindible para que el educando reciba una educación de calidad.
Sabemos que no es cuestión de cantidad y tenemos muy claro que cuando no hay disposición a aprender, a educarse, a adquirir conocimientos, por más que se mantenga al chico en clase desde el primero de enero al 31 de diciembre, los resultados no serán los mejores.
Pero en buena medida hay que saber también que es uno de los elementos que inciden para que el estudiante se adapte y llegue a valorar lo que se pretende aportarle para su educación.
Este año volvemos a escuchar el mismo argumento, de que las obras no estarán terminadas para la fecha de inicio. Lo más importante es saber por qué y de quién es la culpa de que esta situación se reitere año a año.