Las cosas en su lugar

Un medio de comunicación masiva de alcance nacional al informar ayer de las dos sanciones impuestas por el Poder Ejecutivo a dos altos jerarcas del Ejército Nacional, Guido Manini Ríos y Marcelo Montaner, señalaba entre otras cosas, de la existencia de “malestar” en filas castrenses por estas sanciones.
Incluso se afirma en la nota que leímos ayer en El País, que 15 generales del Ejército Nacional estaban dispuestos a renunciar en caso que el P.E. hubiera decidido la baja del Gral. en Jefe del Ejército, Manini Ríos.
Todo bien en materia de información, eso sí, cuando se afirma que existe malestar en filas castrenses, necesariamente debería de mencionarse la fuente que afirma tal cosa, porque hay allí un gran campo para la especulación que en otros tiempos ha sido la forma más utilizada para “tirar la piedra y esconder la mano”.
No se detiene mayormente la nota en la justicia o no de las sanciones, probablemente el aspecto más polémico de la cuestión, sino que trasunta una especie de velada amenaza debido a que “alguien” se atrevió a sancionar a jerarcas de las FF.AA, en el país.
Es en este aspecto que pretendemos detenernos. En primer lugar, si el Gral. en Jefe del Ejército, ha violado disposiciones fijadas en la Constitución de la República, cabe la sanción y la misma no se puede discutir dado que un militar sabe muy bien qué es lo que le autoriza a hacer la Constitución de la República y qué es lo que le prohíbe.
En cuanto al Gral. Montaner sancionado por interpretar la Marcha Tres Árboles, una suerte del himno del Partido Nacional, en el acto de cierre de la máxima exposición ganadera del país lo que no admitiremos jamás es que no haya evaluado debidamente las consecuencias de lo que estaba haciendo.
Ni siquiera en el caso de que esta marcha integrara el repertorio autorizado de dicha banda, se puede obviar el hecho de que tiene un carácter partidario que ninguna autoridad del país puede ignorar.
En tiempos electorales como los que comenzamos a vivir en nuestro país, estas cosas deben ser evitadas porque existe una “hipersensibilidad” sobre ellos. Lo otro, la existencia de malestar o no en las FF.AA. por las sanciones no debería de atemorizar a nadie.
El pasado reciente nos ha dejado enseñanzas muy claras al respecto y si alguien de alguna manera añora con volver a esos tiempos, seremos los primeros en oponernos.
Alberto Rodríguez Díaz