Las cosas en su lugar

Se trata de uno de los aspectos más curiosos de manejar a la hora  del análisis. El levantar la mirada para ver por encima de lo que nos rodea.
Sin lugar a dudas que los gobiernos municipales tienen casi por definición elemental ocuparse de lo que en la jerga municipal hoy se conoce como el ABC (Alumbrado, Basura y Calles).
Esa es la misión esencial, imprescindible.
Pero también sabemos hoy, que un gobierno municipal que no se ocupe más que de esto, no cumpliría con su función, no daría satisfacción a la expectativa de sus propios gobernados, que seguramente son más ambiciosos.
De allí que cuando los vecinos de los barrios y algunos pueblos salteños, hoy protestan y exponen, seguramente con razón, la situación que enfrentan en estas áreas debemos entender que están reclamando algo que de cualquier manera se debe atender.
No hay argumento alguno – que no sea la elemental planificación de los trabajos para no obrar “al grito” – para cumplir con estos reclamos ciudadanos debidamente, de acuerdo a la cantidad y calidad de los recursos disponibles para hacerlo.
Ahora bien, para ser justos, hay que reconocer que venimos de una situación totalmente anormal. Las lluvias caídas en los meses de verano han sido totalmente inusuales y nuestras tan famosas “enchorradas” han hecho estragos y causado inundaciones insólitas para los meses de verano. También debe tenerse en cuenta.
La cuestión es poner el tema en su lugar.
Es muy importante el arreglo de las calles. Es muy importante el tema de la caminería, de la recolección de residuos  y del alumbrado público, pero no es lo más importante.
Nos explicamos. Si en el departamento hubiera trabajo suficiente, seguro y bien remunerado. Si hubiera obras e inversiones. Si se notaran planes de desarrollo serios y debidamente planificados en todos los ámbitos. Si viéramos que realmente el departamento avanza a paso firme y va hacia un mejor nivel de vida de sus ciudadanos, poco importaría que el arreglo de algunas calles, o el sistema de recolección de residuos domiciliarios tuviera que esperar unos meses más para ser atendido.
Si bien no puede caerse en la desidia de abandonar los famosos “caminos olvidados” de los barrios más pobres o de las zonas rurales con menos pobladores, pero tampoco anteponer este tema a los de mayor dimensión, que van en beneficio de mucha más gente.
Así lo vemos al menos.