Las cosas en su lugar

Tras los “insucesos” registrados en la avenida 18 de Julio de Montevideo por parte de parciales del club Peñarol, el sub Secretario del Interior, Jorge Vázquez, hizo declaraciones en el sentido que a su entender todos los responsables de hechos de violencia debían ser encarcelados.
Fue por ello incluso acusado de “fascista”.
Por su parte el jefe de Policía de Montevideo, Insp. Walder Ferreira, quien resultó herido por una esquirla de bala según se dijo, apuntó en la misma línea y efectuó una velada recriminación a la población, entendiendo que si se reprimen los hechos violentos se les acusa (a la policía) por la represión, si no se reprime se les acusa de pasividad “en algún momento (la población) tendrá que pronunciarse, porque estoy seguro que el lunes la culpable de todo será la Policía”, dijo entrevistado en el lugar de los hechos, quien fuera el anterior Jefe de Policía de Salto.
El tema es que obviamente se puede entender que una autoridad inmersa en esta situación pueda hacer pronunciamientos que no siempre son los más atinados, por lo tanto no pueden ser tomados en cuenta al pie de la letra, a la hora de adoptar políticas sobre estos temas.
Creemos que a todos los uruguayos o a la enorme mayoría al menos, nos molesta y rechinan algunos hechos de violencia que son protagonizados por grupúsculos que hacen de la violencia no sólo su forma de manifestarse habitualmente, sino que también la emplean para delinquir.
Tratar a los parciales de una institución que participan a veces familias enteras, de un festejo, como si fueran “barrabravas”, porque toman un mástil para izar su bandera o suben a un monumento nacional o incluso cuando dañan bienes ajenos, sería un error.
Como también es erróneo creer que todos los policías son “víctimas inocentemente acusadas”. Hay policías buenos y malos, como hay manifestantes buenos y malos.
No admitimos los daños, ni a bienes privados, ni a los bienes públicos y quien lo haga debe ser sometido a responsabilidad, siempre. Ahora bien, no se puede comparar a algún joven desacatado o eufórico, que obre mal o se “desubique”, con los “barrabravas” capaces de golpear hasta matar a un padre frente a su mujer y a su niño, como lamentablemente ha sucedido en el país no hace mucho tiempo atrás.
Convengamos que todo hecho de violencia debe ser reprimido y puesto en su lugar, con todo el peso de la ley, pero atendiendo siempre a las particularidades de cada caso.
Las cosas en su lugar.







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