Las cosas en su lugar

Cuando esto escribimos no perdemos de vista que somos partidarios de una planificación y una organización de los servicios y plan de obras que necesariamente debe tener y exponer la Intendencia departamental.
Tan importante es uno como otro elemento. Organizarse y ordenar un Plan de Obras, que suponemos que es una tarea que la Intendencia ha hecho, es el “abecè de una gestión municipal.
El segundo elemento, es el de darlo a conocer, de difundir lo que se ha planificado y de decir públicamente lo que se ha decidido encarar, cómo se lo hará y cuándo.
El desarrollo del plan, los imprevistos y las dificultades que puedan hallarse luego para llevar a la práctica lo que se ha previsto, será evaluado por la ciudadanía.
Viene a cuestión porque el reclamo formulado por una vecina de Termas del Daymán, nos pone al tanto de una situación que se supone ya deberían de haber encarado los servicios departamentales y nacionales correspondientes. Se trata de los servicios básicos, agua y saneamiento, que cualquier centro turístico que se precie de determinado nivel debe ofrecer.
Sin embargo han pasado varias dècadas y el  lugar sigue careciendo de  ellos. Sin saneamiento y con un servicio de agua corriente que obviamente no es el mejor ni adecuado para un lugar turístico.
Mirar sólo ese aspecto, como obviamente miran y cuestionan los directamente afectados, no sería justo. Es legítimo reclamar lo que precisamos en materia de servicios del Estado, porque para eso pagamos los impuestos y por lo tanto nadie discute la legitimidad del derecho de reclamar.
Pero lógicamente que quien debe ejecutar es quien necesariamente debe estudiar y planificar, de acuerdo a sus recursos y otros elementos, como el costo en cada caso, que obras habrá de priorizar. En buen romance, necesidades seguramente hay muchas, cuales y cuando puede encarar cada una son la Intendencia y el gobierno nacional quienes sólo deben determinarlo.
La actual Intendencia ha encarado varias medidas sociales, el boleto rebajado, mejoramiento de varias calles, con bituminización incluso y la  construcción de piscinas, prácticamente dos concretadas y otras dos anunciadas.
Para ser justos, al momento de reclamar, hay que reconocer que no todas las obras pueden hacerse al mismo tiempo como quizás debiera y como innegablemente es necesario. Desconocer esto es tan arbitrario como lo es el olvido arbitrario.

Cuando esto escribimos no perdemos de vista que somos partidarios de una planificación y una organización de los servicios y plan de obras que necesariamente debe tener y exponer la Intendencia departamental.

Tan importante es uno como otro elemento. Organizarse y ordenar un Plan de Obras, que suponemos que es una tarea que la Intendencia ha hecho, es el “abecè de una gestión municipal.

El segundo elemento, es el de darlo a conocer, de difundir lo que se ha planificado y de decir públicamente lo que se ha decidido encarar, cómo se lo hará y cuándo.

El desarrollo del plan, los imprevistos y las dificultades que puedan hallarse luego para llevar a la práctica lo que se ha previsto, será evaluado por la ciudadanía.

Viene a cuestión porque el reclamo formulado por una vecina de Termas del Daymán, nos pone al tanto de una situación que se supone ya deberían de haber encarado los servicios departamentales y nacionales correspondientes. Se trata de los servicios básicos, agua y saneamiento, que cualquier centro turístico que se precie de determinado nivel debe ofrecer.

Sin embargo han pasado varias dècadas y el  lugar sigue careciendo de  ellos. Sin saneamiento y con un servicio de agua corriente que obviamente no es el mejor ni adecuado para un lugar turístico.

Mirar sólo ese aspecto, como obviamente miran y cuestionan los directamente afectados, no sería justo. Es legítimo reclamar lo que precisamos en materia de servicios del Estado, porque para eso pagamos los impuestos y por lo tanto nadie discute la legitimidad del derecho de reclamar.

Pero lógicamente que quien debe ejecutar es quien necesariamente debe estudiar y planificar, de acuerdo a sus recursos y otros elementos, como el costo en cada caso, que obras habrá de priorizar. En buen romance, necesidades seguramente hay muchas, cuales y cuando puede encarar cada una son la Intendencia y el gobierno nacional quienes sólo deben determinarlo.

La actual Intendencia ha encarado varias medidas sociales, el boleto rebajado, mejoramiento de varias calles, con bituminización incluso y la  construcción de piscinas, prácticamente dos concretadas y otras dos anunciadas.

Para ser justos, al momento de reclamar, hay que reconocer que no todas las obras pueden hacerse al mismo tiempo como quizás debiera y como innegablemente es necesario. Desconocer esto es tan arbitrario como lo es el olvido arbitrario.