Las cosas en su lugar

En nuestra humilde visión periodística, el tema de la supuesta cuenta bancaria abierta por la Intendencia anterior en el extranjero no está claro y por lo tanto, si bien no lo ocultamos al tema, tampoco le dimos la relevancia que le adjudicaron otros medios.
No estamos en este caso tomando posición alguna, sino sencillamente explicando el manejo periodístico que intentamos y al mismo tiempo tratando de ver un poco más allá de lo que se difundió y lo que se publicó en primera instancia.
El pasaje de este elemento a la Justicia es correcto, ahora bien, la “lectura” de la trascendencia que pueda tener es otra cosa. Que se lo derive a la Justicia es oportuno, que se lo considere un tema de gran trascendencia, por lo menos en un principio y sin confirmar nada, es lo que discutimos.
Es que entendemos que el periodista está obligado a tomar distancia de los temas, a analizar desapasionadamente y a darle a lo que se pregone como información el lugar y la trascendencia que entiende que debe tener.
De la misma forma, entendemos que está totalmente fuera de lugar, la rimbombante versión sobre las observaciones del Tribunal de Cuentas a la Intendencia de Coutinho, sosteniendo que es un hecho llamativo que “trascendieron” el mismo día en que tomó estado público la supuesta cuenta en un banco de Brasil. No se dice con claridad que es un informe de 2011, con más de 2 años de antigüedad y tampoco se informa qué fue lo que hizo la Intendencia de Coutinho ante las observaciones.
Informar, no es sencillamente retrasmitir como un micrófono abierto, sino saber discernir. Informar, sin dar el contexto, no es mostrar toda la película, precisamente…
Explicamos esto porque al paso de las horas las dudas que teníamos en un principio fueron creciendo. Hoy tenemos fuerte sospecha que lo que se lanzó con bombas y platillos, en el caso de la cuenta o la supuesta cuenta, tiene muchas más posibilidades de terminar en un fiasco, que de ser un elemento válido en cualquier investigación.
Al mismo tiempo, “reflotar” un informe que tiene un par de años de conocido y presentarlo como noticia hoy, supuestamente porque recién tomó estado público es otro absurdo.
El mal manejo de estos elementos, por parte de quienes los lanzan a la opinión pública adjudicándoles explícita o implícitamente determinada trascendencia, suele volverse en contra de ellos mismos. Por lo menos indicaría una gran ignorancia de quien lo hubiera confundido.
Esperaremos para saber exactamente a qué atenernos.
Alberto Rodríguez Díaz

En nuestra humilde visión periodística, el tema de la supuesta cuenta bancaria abierta por la Intendencia anterior en el extranjero no está claro y por lo tanto, si bien no lo ocultamos al tema, tampoco le dimos la relevancia que le adjudicaron otros medios.

No estamos en este caso tomando posición alguna, sino sencillamente explicando el manejo periodístico que intentamos y al mismo tiempo tratando de ver un poco más allá de lo que se difundió y lo que se publicó en primera instancia.

El pasaje de este elemento a la Justicia es correcto, ahora bien, la “lectura” de la trascendencia que pueda tener es otra cosa. Que se lo derive a la Justicia es oportuno, que se lo considere un tema de gran trascendencia, por lo menos en un principio y sin confirmar nada, es lo que discutimos.

Es que entendemos que el periodista está obligado a tomar distancia de los temas, a analizar desapasionadamente y a darle a lo que se pregone como información el lugar y la trascendencia que entiende que debe tener.

De la misma forma, entendemos que está totalmente fuera de lugar, la rimbombante versión sobre las observaciones del Tribunal de Cuentas a la Intendencia de Coutinho, sosteniendo que es un hecho llamativo que “trascendieron” el mismo día en que tomó estado público la supuesta cuenta en un banco de Brasil. No se dice con claridad que es un informe de 2011, con más de 2 años de antigüedad y tampoco se informa qué fue lo que hizo la Intendencia de Coutinho ante las observaciones.

Informar, no es sencillamente retrasmitir como un micrófono abierto, sino saber discernir. Informar, sin dar el contexto, no es mostrar toda la película, precisamente…

Explicamos esto porque al paso de las horas las dudas que teníamos en un principio fueron creciendo. Hoy tenemos fuerte sospecha que lo que se lanzó con bombas y platillos, en el caso de la cuenta o la supuesta cuenta, tiene muchas más posibilidades de terminar en un fiasco, que de ser un elemento válido en cualquier investigación.

Al mismo tiempo, “reflotar” un informe que tiene un par de años de conocido y presentarlo como noticia hoy, supuestamente porque recién tomó estado público es otro absurdo.

El mal manejo de estos elementos, por parte de quienes los lanzan a la opinión pública adjudicándoles explícita o implícitamente determinada trascendencia, suele volverse en contra de ellos mismos. Por lo menos indicaría una gran ignorancia de quien lo hubiera confundido.

Esperaremos para saber exactamente a qué atenernos.

Alberto Rodríguez Díaz