Las cosas en su lugar: seamos razonables

El seguimiento satelital mediante dispositivos electrónicos de los contenedores que circulan por el país, ha sido un gran acierto.
Es una prueba fehaciente de lo que podría avanzar y mejorar nuestro país en materia de controles y seguridad en muchos campos del quehacer del país, apoyados en la tecnología y evitando llegar a situaciones límites, cuando ya es imprescindible el uso de la fuerza, con los riesgos que supone.
Con la misma filosofía habría – a nuestro entender – que buscar salidas inteligentes para una problemática como es la del ingreso de mercadería en forma ilegal por los puentes y también por otras vías al territorio nacional.
También aquí se hace necesario evitar las situaciones límites, porque seguramente no es lo que se quiere.
El camino más apropiado es el de ir gradual y paulatinamente tratando de podar “un árbol” que tiene más de 35 años de implantado y sus raíces son muy profundas. Hoy hay generaciones de jóvenes y ya no tan jóvenes que han crecido en este ambiente y no conocen otra forma de vida que no sea la comodidad de hacerlo sin horario, sin patrones.
Quien no conoce del tema puede sentir como algo absurdo lo que se argumenta, por ejemplo que el comercio formal baje los precios para competir mejor, como si el precio de los productos fuera marcado antojadizamente.
Es ignorar que existen costos que determinan la mayor parte del precio de venta, esto es costo  de salarios (aún cuando no ignoramos que hay trabajadores “en negro”) costo de flete, costo de materia prima, costo de impuestos y otros gravámenes. Pretender, que se siga  permitiendo la pasada libre de mercadería es absurdo, se ignora que es una actividad que hace daño al país y al Estado, que somos todos.
Leer “si no trabajamos no comemos..”, es otro absurdo. ¿De qué “trabajo” hablamos?. Porque hay trabajo y “trabajos”. Hay trabajos que dignifican al hombre, al “verdadero guapo” que agacha el lomo todos los días en la construcción, en la naranja o en otros lados y hay “trabajos”, si así se considera la actividad del bagayero, que denigran, que humillan. El sólo entrar en el mundo de la coima y la corrupción, es para quien tiene claras las referencias algo humillante y claramente delictivo.
En suma, no condenamos a quien o quienes en su momento, angustiado por la falta de trabajo o las penurias económicas toman los bolsos y como ellos dicen “hacen la diaria”, pero deberían tener muy claro que no es bueno, que apenas tengan otras alternativas decentes deberían cambiar de actividad. Pero no seamos ingenuos ¿cuántos de éstos son los que hoy manifiestan?, porque estamos seguros que los que verdaderamente pasan “camiones” y no bolsos, lo siguen haciendo y el “0 kilo”, ni los toca.
Alberto Rodríguez Díaz.

El seguimiento satelital mediante dispositivos electrónicos de los contenedores que circulan por el país, ha sido un gran acierto.

Es una prueba fehaciente de lo que podría avanzar y mejorar nuestro país en materia de controles y seguridad en muchos campos del quehacer del país, apoyados en la tecnología y evitando llegar a situaciones límites, cuando ya es imprescindible el uso de la fuerza, con los riesgos que supone.

Con la misma filosofía habría – a nuestro entender – que buscar salidas inteligentes para una problemática como es la del ingreso de mercadería en forma ilegal por los puentes y también por otras vías al territorio nacional.

También aquí se hace necesario evitar las situaciones límites, porque seguramente no es lo que se quiere.

El camino más apropiado es el de ir gradual y paulatinamente tratando de podar “un árbol” que tiene más de 35 años de implantado y sus raíces son muy profundas. Hoy hay generaciones de jóvenes y ya no tan jóvenes que han crecido en este ambiente y no conocen otra forma de vida que no sea la comodidad de hacerlo sin horario, sin patrones.

Quien no conoce del tema puede sentir como algo absurdo lo que se argumenta, por ejemplo que el comercio formal baje los precios para competir mejor, como si el precio de los productos fuera marcado antojadizamente.

Es ignorar que existen costos que determinan la mayor parte del precio de venta, esto es costo  de salarios (aún cuando no ignoramos que hay trabajadores “en negro”) costo de flete, costo de materia prima, costo de impuestos y otros gravámenes. Pretender, que se siga  permitiendo la pasada libre de mercadería es absurdo, se ignora que es una actividad que hace daño al país y al Estado, que somos todos.

Leer “si no trabajamos no comemos..”, es otro absurdo. ¿De qué “trabajo” hablamos?. Porque hay trabajo y “trabajos”. Hay trabajos que dignifican al hombre, al “verdadero guapo” que agacha el lomo todos los días en la construcción, en la naranja o en otros lados y hay “trabajos”, si así se considera la actividad del bagayero, que denigran, que humillan. El sólo entrar en el mundo de la coima y la corrupción, es para quien tiene claras las referencias algo humillante y claramente delictivo.

En suma, no condenamos a quien o quienes en su momento, angustiado por la falta de trabajo o las penurias económicas toman los bolsos y como ellos dicen “hacen la diaria”, pero deberían tener muy claro que no es bueno, que apenas tengan otras alternativas decentes deberían cambiar de actividad. Pero no seamos ingenuos ¿cuántos de éstos son los que hoy manifiestan?, porque estamos seguros que los que verdaderamente pasan “camiones” y no bolsos, lo siguen haciendo y el “0 kilo”, ni los toca.

Alberto Rodríguez Díaz.