Las cosas por su nombre: trabajo sí, limosna no

Cuando decidimos publicar estas líneas sabíamos de antemano que habría gente que no compartiría, pero nobleza obliga, entendemos que es importante decirlo y asumimos que existen muchos salteños que piensan en la misma línea pero prefieren callar para no comprometerse.
Cuando vemos nuestra ciudad llena de “cuidamotos” (los hay hasta en el denominado “bagashopping”, debemos decir que para nosotros es una muestra más de aspectos lamentables de una ciudad que en el aspecto social al menos no sólo no avanza, sino que retrocede.
Si sólo se tratara de adultos mayores que complementan sus ingresos de esta manera, quizás lo entenderíamos, aunque jamás lo justificaríamos, porque de todas formas la comunidad debería hacerse cargo de ellos dignamente.
Pero lejos de esto, cuando vemos que en muchos casos se trata de gente joven, que se dedica a esto, dependiendo de una limosna voluntaria, que dicho sea de paso, la mayoría de las personas se la da, cabe preguntarse ¿hacemos bien o hacemos mal en fomentar este tipo de actividades?
Nos resistimos a llamarle “trabajo”, porque al menos no es una actividad formal. Pueden incluso hacer algún tipo de aporte, pero francamente no consideramos que sea positivo. Es más, sabemos que se ha manipulado políticamente, en otra acción aberrante de usar las necesidades de los que menos tienen.
Honestamente, yo creo que hacemos mal. El país debe buscar la forma de que esos jóvenes se preparen, se capaciten para enfrentar la vida y no para subsistir limosneando y pidiendo monedas en la calle.
Lamentablemente no es un tema en blanco y negro. No es un tema de desenbolsar o no una moneda con este propósito,ni tampoco que si les va mal con la limosna se vuelquen a prepararse, a aprender un oficio o a conseguir un trabajo, pero mucho menos lo harán si de alguna manera los mantenemos en este sistema de limosna, que es vivir de la lástima que inspiran en los demás.
Aquello de que prefieren ¿que salga a robar?, no tiene cabida. Cada uno elige el camino, la responsabilidad social es darle todas las posibilidades para prepararse para la vida, pero si ellos optan por torcer la mano y enfilar para otro lado, lamentablemente será de su responsabilidad.
Y no queremos menospreciar la tarea que cumplen, pero entendemos que no es una tarea digna y edificante para una persona, ni mucho menos para una sociedad que se precie de preocuparse para que cada uno de sus integrantes pueda desarrollar una vida digna.