Las medidas para hacer frente a la emergencia sanitaria

La emergencia sanitaria decretada por el Ministerio de Salud Pública para el departamento de Salto caducaba en el mes de julio, pero el Ministerio acaba de extenderla, de acuerdo a lo que sabemos, por otros seis meses.
La medida se debe a las cuatro enfermedades que más preocupan: Dengue, Chikungunya, Zika y ahora la Leishmaniasis.
Si bien hasta el momento no se ha comprobado la aparición de ninguna de estas enfermedades a nivel humano, el mosquito Aedes Aegypti, vector de las tres primeras está presente en el país desde hace muchos años y la experiencia indica que más tarde o más temprano donde está presente el vector aparece la enfermedad.
Pero quizás lo más preocupante hoy es la Leishmaniasis, debido a que los casos que han aparecido en la ciudad – prácticamente en toda ella – son de Leishmaniasis visceral, es decir, una de las formas más graves y temibles de esta enfermedad.
Las autoridades han decidido combatir la presencia de la mosquita (flebótomo) transmisora de la enfermedad, mediante la castración de los canes y “recomendando” la eutanasia de los animales que se comprueba que padecen la enfermedad.
En este sentido tenemos dos cuestionamientos. En primer lugar, la castración no elimina al animal, por lo tanto, mal puede ser una medida eficaz para eliminar a los animales enfermos, salvo en el mediano o largo plazo.
En segundo lugar y mal que nos pese a muchos propietarios de canes, en caso de comprobarse que padecen la enfermedad (Leishmaniasis) debería obligarse (no recomendarse) el sacrificio del animal, porque en estos casos se está optando por él o los seres humanos que cohabitan con él y en especial los niños que suelen tener mayor contacto con las mascotas.
En estos dos aspectos se está fallando. Primero, que sepamos no se aplica otra medida que no sea la castración por parte de la Comisión de Zoonosis. En segundo lugar, luego de la recomendación no se pone en vigencia ninguna otra medida, vale decir, nadie fiscaliza que realmente se proceda a sacrificar al animal.
No es -a nuestro criterio – un accionar acertado. Lamentablemente la enfermedad no admite otra opción que el sacrificio del animal enfermo de Leishmaniasis, porque no hay forma de curarlo y los tratamientos suelen alargar el padecimiento del mismo.
Esperemos que las autoridades adopten las medidas que corresponden.







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