Las mil caras de la discriminación

Más allá del continente africano hay en las Amèricas 200 millones de personas que se autoidentifican como afrodescendientes y otros muchos millones más dispersos en diferentes partes del mundo, ha sostenido la Organización de Naciones Unidas (ONU).
Ya sea como descendientes de las víctimas de la trata transatlántica de esclavos o como migrantes más recientes, los afrodescendientes constituyen algunos de los grupos más pobres y marginados. Todavía tienen acceso limitado a educación de calidad, servicios de salud, vivienda y seguridad social y su grado de participación política es, a menudo, bajo.
Además, pueden sufrir múltiples formas de discriminación por edad, sexo, idioma, religión, opinión política, origen social, propiedad, discapacidad, nacimiento u otra condición. Ya sea como descendientes de las víctimas de la trata transatlántica de esclavos o como migrantes más recientes, los afrodescendientes constituyen algunos de los grupos más pobres y marginados.
Todavía tienen acceso limitado a educación de calidad, servicios de salud, vivienda y seguridad social y su grado de participación política es, a menudo, bajo. Además, pueden sufrir múltiples formas de discriminación por edad, sexo, idioma, religión, opinión política, origen social, propiedad, discapacidad, nacimiento u otra condición, agrega ONU.
Por nuestra parte añadimos que sin lugar a dudas siguen existiendo en nuestro país diferentes formas de discriminación racial. Hemos avanzado sin lugar a dudas, pero todavía resta mucho camino por andar en post de una eliminación de la discriminación.
La educación es uno de los caminos más válidos en este sentido, dado que un profesional afrodescendiente es discriminado en menor escala. En cambio un afrodescendiente, pobre e ignorante sufre muchísima mayor discriminación y esto es innegable, aunque muchos que miran hacia otro lado sostengan que en nuestro país no existe discriminación alguna.
Que el acceso a la educación universitaria es gratuita para todo el mundo y además con posibilidades de recibir una beca, es cierto, pero no alcanza. Libre no quiere decir igualitaria e igualitaria sólo es cuando el estudiante y su entorno tienen iguales condiciones, vale decir que no tiene que preocuparse porque su familia no tenga trabajo, no tenga que comer o tenga que salir a la calle a buscar una “changa” para subsistir.
Creer que al ofrecer gratuidad de acceso a la educación pública supone solucionar absolutamente toda la discriminación es un error garrafal.
Mientras no eliminemos absolutamente todas las diferencias, seguiremos teniendo discriminación.
A.R.D.