Las redes sociales no son el problema

Cuesta creer que haya gente que repita algunas cosas que ve o lee en las redes sociales, sin siquiera ponerse a pensar unos minutos si es creíble, si su fuente es identificable, si está debidamente descripta y corroborarlo antes de repetirlo.
Cuando uno escucha, como ha sucedido, que un periódico de los Estados Unidos afirma que en Uruguay a las mujeres infieles se les corta la nariz, como medida represiva. Cuando uno escucha versiones como que la muralla china (tiene algo así como 6.000 Km de largo), fue construida para que a un mandamás chino no se le escapara el perro, no puede creer que haya gente que repita estas payasadas sin ton, ni son y las tome como “informaciones”.
Esto nos da pie precisamente para lo que sostenemos, el problema no son las redes sociales ni siquiera el uso que hagamos de ellas, sino que somos nosotros (o muchos de nosotros al menos) que no sabemos manejarlas en cuanto no sabemos discernir entre una información creíble y un rumor o una versión, sin fuente alguna o con alguna totalmente inventada.
Es más, nos consta que algunas personas se “divierten” caricaturizando algunos temas, trucando fotografías o incluso dando a conocer versiones más o menos “fundadas” sobre diferentes temas.
Esto que hoy parece simple y hasta rudimentario, puede llegar a ser tremendamente sofisticado, porque las modernas tecnologías lo permiten y por lo tanto quienes manejan estas tecnologías son capaces de manipularnos incluso sin que nos demos cuenta de ello.
A esto precisamente queríamos llegar. Hoy en un mundo donde “mandan” las nuevas tecnologías, la ciencia de la comunicación a la vez que ha avanzado extraordinariamente también se ha vuelto confusa, al punto que resulta difícil saber cuándo estamos ante un objeto real de uno “virtual”. Es más, a esta también se le denomina “realidad” virtual y de esta confusión obviamente que alguien saca provecho.
Es frecuente también encontrarnos ante personas que usan las redes sociales – que ha realizado un formidable aporte en la democratización de la información – sin tener noción de lo que hacen. Por ejemplo, el hábito de publicar en las redes fotos de niños y adolescentes, hijos, sobrinos, nietos y demás sin saber que puede pasar con ellas, es a nuestro criterio una irresponsabilidad.
Es que no se ha entendido que las redes sociales en contrapartida a su innegable aporte beneficioso, también tienen una parte negativa, que es la finalización de la intimidad.
Esto es lo que debemos entender.
A.R.D.







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