Las sanciones “ejemplarizantes” de FIFA con los uruguayos

El fútbol es el deporte más popular del mundo. Es el espectáculo que concita más interés en las transmisiones de la televisión y mueve muchos millones de dólares.
Ahora bien, el denominado “FIFA wate” que tiene prácticamente a toda la cúpula de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), complicada ante la Justicia internacional por sobornos, lavado de activos y similares, es la misma institución que aplicó a Uruguay sanciones “ejemplares” supuestamente para proteger y propiciar el “juego limpio”.
De allí que a Uruguay se le han aplicado sanciones que no se aplican a las grandes potencias económicas, como las selecciones europeas o las mismas selecciones sudamericanas con mayor poderío económico frente a la FIFA.
A la prueba está la desmesurada sanción que recibió la máxima estrella del fútbol uruguayo en estos momentos, como lo es Luis Suárez por un intento de mordisco que hasta la víctima de dicho intento ha reconocido que nunca le afectó para nada en su rendimiento.
No conforme con esto, también se sancionó fuertemente a otro de los jugadores destacados de la selección celeste, el también coterráneo, Edinson Cavani en la Copa Sudamericana, cuando se sacó de encima de un empellón al jugador chileno que le había tocado el trasero.
La cuestión es más que elocuente. Quienes adoptan sanciones “ejemplares” y son en realidad los dueños de la pelota, aunque se rasguen las vestiduras sosteniendo que los tribunales disciplinarios son independientes, aunque ellos los nombren y por lo tanto mantengan una innegable influencia, van a terminar seguramente tras las rejas, nada menos que por delitos sumamente graves, en nada comparables a las sencillas faltas de los jugadores uruguayos.
¡Vaya lección de moral! La que nos dejan estos señores.
Lejos de asegurarnos un deporte limpio, una sana competencia, la FIFA ha sido un verdadero escándalo, un nido de alimañas dedicadas a enriquecerse a costillas de esta organización.
Nada puede asombrarnos de las implicancias y de los implicados, porque nada más alejado de una organización que procure privilegiar el deporte sano y saludable entre los pueblos, que la FIFA de nuestro días.
El tiempo y la historia nos da otra lección, que no deberíamos olvidar.