Lejos de lo aceptable

Es uno de los temas a los cuales habitualmente no les prestamos mayor atención, debido a que inconscientemente pensamos que es una acción inocente, pero quienes creen que Salto es una ciudad pulcra, higiénica y ordenada, está muy lejos de la realidad.
Es que lo habitual de los salteños es que sean por lo menos totalmente insensibles con los temas ambientales.
Nos quejamos de las bolsas de nylon, de los plásticos y sus derivados, y de varios elementos más, pero en realidad no se habla del elemento determinante en todos estos temas, que es en realidad la conducta humana.
Los plásticos, los nylon, los papeles, cartones y otros muchos elementos más que pululan en nuestras calles, en baldíos o en cualquier otro lugar no llegan solos ni por sus propios medios hasta allí hasta donde aparecen.
Salvo excepciones es el hombre quien desaprensivamente arroja estos residuos en cualquier lugar, a lo sumo apenas fuera de la vista de otros pobladores.
Este es el verdadero problema, mientras los seres humanos no cambiemos nuestro concepto de la conciencia social, no habrá ley, ni reglamentación, ni multa alguna que nos haga tomar conciencia de por que no debemos descartar nuestros residuos en cualquier lugar.
Más de una vez me ha tocado circular o viajar en un ómnibus y observar como muchas personas arrojan a la calle sus residuos, bajan la ventanilla para hacerlo o bien lisa y llanamente cuando van caminando arrojan el papel, envase o similares en la vía pública.
No existe la más mínima responsabilidad social. Si alguien les reprocha esta actitud, por supuesto que se burlarán o a lo sumo lo mirarán como “sapo de otro pozo”, porque no tienen la más mínima noción de las consecuencias que puede tener su actitud…
Basta con recorrer el río, los arroyos y sus afluentes, principales receptores de esta política desaprensiva e irresponsable de la mayoría de las personas, para tener noción del enorme daño que se hace sólo desde el punto ambiental y estético.
Quizás el mayor daño incluso no se verifica por estas vías visibles, sino que lo más graves es probable que sea lo que no se ve. Vale decir el daño que estos residuos producen a la flora y fauna de nuestros ríos y arroyos.
Solo cuando hayamos adquirido conciencia social, cuando cuidemos el ambiente como lo que es, es decir nuestra casa, nuestro lugar en la vida podremos vigorizar el concepto de tener una vida mejor y más digna.
A.R.D.







Recepción de Avisos Clasificados