Leptospirosis: un enemigo mortal que convive con nosotros

En total de 160 especies de animales salvajes y domésticos son el reservorio y  fuente de infección de la leptospirosis para el hombre. Aunque en nuestro país se vincula esa zoonosis esencialmente con los ratones de campos, hay que saber que hasta los perros  y los vacunos pueden trasmitir las bacterias llamadas leptospiras.

De acuerdo a un folleto del Banco de Seguros del Estado, entre las actividades laborales asociadas al riesgo de contraer la plaga, son diversas, incluyendo las agrícolas, el cultivo de grano, arrozales, la horticultura, la ganadería, la cría, preparación y sacrificio de ganado vacuno, ovino, cerdos, aves de corral, la lechería.

No escapan a las actividades de riesgo, la construcción o mantenimiento de alcantarillado, desagües y canalizaciones, la recolección de residuos, el control de plagas, servicios veterinarios.

Tampoco las actividades recreativas, como campamentos, caza, natación en aguas estancadas, arroyos o ríos con poca corriente. Viviendas de zonas rurales y circunstancialmente de las urbanas.

La Leptospirosis es una enfermedad temible, de síntomas muy variables su nocividad está vinculada en buena medida precisamente a las dificultades para diagnosticarla en forma temprana, dado que estos síntomas son muy generales, como escalofríos, fiebre alta, sudoración abundante, dolores de cabeza fuertes y persistentes, dolores musculares, principalmente de miembros inferiores y demás.

Aunque la aparición de la Leptospirosis no tiene demasiados registros en la zona de Salto, la región norte del país es considerada endémica en relación a esta enfermedad, de sintomatología y consecuencias muy similares al hantavirus.

El sistema de salud del Uruguay no está basado precisamente en la labor preventiva y el caso de la Leptospirosis es bien demostrativo. Sucede que en los últimos años se han registrado algunos casos, no muchos, pero que no dejan dudas en cuanto a que se trata de esta temible enfermedad de temibles consecuencias.

Sin embargo, que sepamos, no ha habido una campaña masiva, quizás llevados por aquella falsa premisa de “no alarmar”, se prefiere ignorar, ocultar la situación y sobre todo, dejar las cosas como están, en lugar de hacer todo lo que puede hacerse con una buena campaña informativa y las medidas prácticas que corresponden en los lugares donde se sabe que hay un alto riesgo en este tema.

Mientras sigamos pensando y obrando de esta manera, a lo sumo, lo que podremos hacer será “apagar el fuego”, pero jamás prevenir el incendio.