Libres y soberanos gracias a ellos

Se cumplen hoy los 206 años de la Batalla de las Piedras, una gesta que constituye un hito en la historia que gestó la patria en que vivimos. Es considerado casi que el inicio de la gesta libertadora, en cuanto Artigas al frente de sus hombres se declaraba en rebeldía con la corona española y en la tardecita de aquel 18 de Mayo de 1830 tras varias horas de batalla recibía la espada de De Posadas que marcaba su rendición, ya muchos de sus hombres habían abandonado sus filas, pasándose a las fuerzas revolucionarias de Artigas.
El caudillo oriental estaba al mando de un ejército conformado por gauchos y gente del campo que sabiamente dirigida por Artigas logró derrotar a un ejército profesional, armado con los más modernos fusiles de la época y dirigido por gente que había participado ya en varios enfrentamientos bélicos.
Pero esto es historia y estamos seguros que las nuevas generaciones poco o nada saben y menos se interesan por conocer estos hechos. Sin embargo fueron los hechos que constituyeron nuestras raíces, las bases de nuestra nacionalidad.
Esta ignorancia es la que nos asusta. Somos sabedores de que si bien no debemos atarnos al pasado porque el desafío es hacia el futuro, la historia enseña que los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetir sus errores.
La historia patria del Uruguay estuvo plagada de hechos lamentables, de personas que terminaron traicionando al prócer y tenemos que conocer y saber de todo eso, no para juzgar los hechos que sucedieron en determinada época y en un contexto muy diferente al que tenemos hoy, sino esencialmente para no dar los mismos tropezones que dieron nuestros antepasados a la hora de conformar la hermosa patria que nos legaron.
La Batalla de las Piedras es uno de los hechos que todos los uruguayos deberíamos conocer pormenorizadamente, porque marca en gran parte nuestra idiosincrasia, porque nos define como personas amantes de la libertad, valores que debemos atesorar por siempre, simplemente en honor de aquellos que se jugaron la vida para que pudiéramos liberarnos del yugo que se nos quería imponer.
Son todos hechos que tenemos la obligación de conocer porque no es posible que alguien “desde afuera” nos humille demostrándonos conocimientos sobre nosotros mismos que nosotros ignoramos.
No pretendemos un sentimiento “patriotero” que a veces nos lleva prácticamente a idolatrar la bandera. Tampoco queremos que el concepto de “patria” esté estrictamente vinculado al deporte y al fútbol en particular como lamentablemente es lo que más se ve hoy en día, pero la memoria de aquella gente, de los gestores de nuestra patria debemos conocerla y reverenciarla porque gracias a ellos hoy somos un pueblo libre y soberano y ojalá siempre sea así.