Liceo Jubilar e Impulso: dos experiencias interesantes

Para la mayoría de los uruguayos la existencia del Liceo Jubilar en Montevideo era desconocida hasta que el Papa Francisco, a poco de ser nombrado, destacó esta experiencia e invitó a su orientador a asistir a la ceremonia de su asunción en El Vaticano.
El Liceo jubilar es un liceo privado, de orientación católica, pero gratuito para sus alumnos que se financia mayormente con el aporte de empresas privadas, las que a su vez deducen de sus impuestos casi cuatro quintas partes de lo que donan. El resto del presupuesto se financia con el aporte de los padres de los alumnos.
Esta ha sido una rica experiencia de la conjunción de esfuerzos público y privada, en la que se ha inspirado una segunda, abierta este año en la zona de Casavalle, que es el liceo Impulso, laico y gratuito, que también se financia en forma similar al Jubilar.
Todos los participantes de esta experiencia salen ganando. Los jóvenes en primer lugar que reciben una formación privada, quizás no porque sea mejor a la pública en calidad, sino porque a menudo les da otra seguridad y otras garantías. Las empresas que en algún momento van a necesitar personal calificado y formado, los padres que encuentran en este tipo de educación lo que hoy no siempre no encuentran en la educación pública y lo más importante, el país todo que ve como es posible,  cuando se reúne el esfuerzo y la voluntad de gente comprometida de intentar caminos diferentes y valiosos.
El sistema de deducción de impuestos consiste en que cuando una empresa manifiesta su interés en hacer una donación, el Ministerio de Economía y Finanzas emite un boleto de depósito. La empresa deposita la suma en una cuenta del BROU. Luego, la empresa consigue un certificado contraimpuestos, por el 75% de la donación que hizo. Este certificado se puede usar para pagar Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE) o Impuesto al Patrimonio. El 25% restante es un gasto deducible de renta. Esto significa que cada $ 100 que dona, el costo neto para la empresa es de $ 18,75.
Vale decir que en definitiva es el propio Estado, que somos todos, renunciando a cobrar determinados impuestos, quien aporta la mayor parte de las donaciones, pero en una forma de autogestión que resulta muy interesante.
Este es el punto quizás más positivo, el país todo encuentra de esta forma una manera diferente de aportar en  materia de educación, de formación de nuestros adolescentes y jóvenes, sin duda alguna el talón de Aquiles del Uruguay del futuro.

Para la mayoría de los uruguayos la existencia del Liceo Jubilar en Montevideo era desconocida hasta que el Papa Francisco, a poco de ser nombrado, destacó esta experiencia e invitó a su orientador a asistir a la ceremonia de su asunción en El Vaticano.

El Liceo jubilar es un liceo privado, de orientación católica, pero gratuito para sus alumnos que se financia mayormente con elLiceoJubilaraporte de empresas privadas, las que a su vez deducen de sus impuestos casi cuatro quintas partes de lo que donan. El resto del presupuesto se financia con el aporte de los padres de los alumnos.

Esta ha sido una rica experiencia de la conjunción de esfuerzos público y privada, en la que se ha inspirado una segunda, abierta este año en la zona de Casavalle, que es el liceo Impulso, laico y gratuito, que también se financia en forma similar al Jubilar.

Todos los participantes de esta experiencia salen ganando. Los jóvenes en primer lugar que reciben una formación privada, quizás no porque sea mejor a la pública en calidad, sino porque a menudo les da otra seguridad y otras garantías. Las empresas que en algún momento van a necesitar personal calificado y formado, los padres que encuentran en este tipo de educación lo que hoy no siempre no encuentran en la educación pública y lo más importante, el país todo que ve como es posible,  cuando se reúne el esfuerzo y la voluntad de gente comprometida de intentar caminos diferentes y valiosos.

El sistema de deducción de impuestos consiste en que cuando una empresa manifiesta su interés en hacer una donación, el Ministerio de Economía y Finanzas emite un boleto de depósito. La empresa deposita la suma en una cuenta del BROU. Luego, la empresa consigue un certificado contraimpuestos, por el 75% de la donación que hizo. Este certificado se puede usar para pagar Impuesto a las Rentas de las Actividades Económicas (IRAE) o Impuesto al Patrimonio. El 25% restante es un gasto deducible de renta. Esto significa que cada $ 100 que dona, el costo neto para la empresa es de $ 18,75.

Vale decir que en definitiva es el propio Estado, que somos todos, renunciando a cobrar determinados impuestos, quien aporta la mayor parte de las donaciones, pero en una forma de autogestión que resulta muy interesante.

Este es el punto quizás más positivo, el país todo encuentra de esta forma una manera diferente de aportar en  materia de educación, de formación de nuestros adolescentes y jóvenes, sin duda alguna el talón de Aquiles del Uruguay del futuro.