Llegar a la verdad no es cosa fácil

Osado, como debe ser, un periodista preguntó al presidente de Cuba, Raúl Castro, en la reciente rueda de prensa realizada con motivo de la visita del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama a La Habana ¿por qué el gobierno de la isla mantenía presos políticos?
El presidente sorprendió al periodista pidiéndole una lista de los “presos políticos”, para soltarlos ese mismo día.
Como evidentemente el periodista no tenía a mano ningún nombre, la cuestión terminó allí. Castro “suavizó” la situación diciéndole que le pasara la lista cuando terminara la reunión.
Hasta aquí el hecho.
¿Qué lectura hacemos de esto?
En primer lugar que un periodista debe estar preparado en el tema que va a incursionar, el hecho de no tener un par de nombres a mano es imperdonable en este sentido, para que no le sorprenda la reacción del entrevistado.
De todas formas, preferimos al periodista osado, atrevido, aquel que arriesga tener que enfrentar una situación incómoda, a aquel que se limita a poner un micrófono para que el entrevistado recite sus “versos”, sin siquiera repreguntar o profundizar en aspecto alguno.
Obviamente que un periodista incisivo no es generalmente el preferido por autoridades y demás, que pueden llegar a sentirse “incómodas” ante él, pero incisivo no significa grosero o agraviante y aquí está la justa medida. El periodista incisivo puede y debe cumplir su tarea profesional con total corrección, usando los términos adecuados y esto le da el respeto que corresponde por parte del entrevistado.
Pero yendo al episodio concreto, digamos que en realidad nadie dice toda la verdad con respecto al asunto de los presos políticos. El régimen cubano no le llama presos políticos, sino espías o agentes encubiertos que han trabajado o trabajan para gobiernos extranjeros.
En cambio los cubanos en el exilio y los propios gobiernos opositores al régimen cubano les llaman opositores o presos de conciencia.
¿Cuál es la verdad? Ninguna de las dos. Hay entre los detenidos sin duda alguna gente que trabaja explícita o implícitamente para regímenes extranjeros, como también hay opositores que están presos por la sencilla razón de oponerse a determinadas condiciones imperantes en la isla. La verdad siempre está disimulada, encubierta, desfigurada.
Esto demuestra que el periodismo, como cualquier otra profesión requiere de conocimientos, de preparación, de profesionalización para ser ejercido en plenitud hacia el objetivo innegable que debe guiar siempre su acción: la búsqueda de la verdad.
Alberto Rodríguez Díaz