Llegó el momento de abrigar la obra


La obra de “Casa Amiga” es una de las que seguramente nos enorgullecerá a todos como comunidad.

Impulsada por un grupo de salteños sensibles al dolor ajeno, ha sido llevada adelante con un tesón encomiable y una transparencia en el manejo de los fondos que ya quisiéramos para todos los fondos públicos.

Hemos visto involucrarse en esta obra gente de todos los “pelos” políticos, de toda clase social y de diferentes edades.

Gente que ha tenido en el seno de su familia el terrible mal de la maldita palabra “cáncer”, hasta gente que no ha tenido relación alguna con él, pero es sensible al dolor de quienes lo padecen y sus familiares que sufren junto a ellos.

Pues bien, llegó la hora de abrigar la obra, de sentirla “nuestra”, de cobijarla y de hacer, lo que ya han hechos muchos otros antes que nosotros, colaborar anónimamente – siempre y cuando sus impulsores compartan – de diferente manera para terminar lo poco que falta.

Nadie debe quedar fuera de la posibilidad de contribuir, como sea con tamaña obra y no sólo por motivos afectivos, que desde ya son muy válidos, sino por una razón práctica y realista, que es dotar a Salto de un lugar donde quienes enfrentar estos problemas de gravedad podrán hallar un grupo humanitario que les reciba y les ayude a soportar las horas de dolor.

Contribuir con Casa Amiga significa muchas cosas, pero en especial significa que somos capaces de mirar por encima de los intereses puntuales, ya sea políticos o similares, para recordar que somos seres humanos y por lo tanto ninguno de nosotros está libre de tener que enfrentar ciertos flagelos en la vida.

Más allá de cualquier recelo, de cualquier diferencia que siempre puede haber, Casa Amiga está imbuida de un espíritu de solidaridad que ojalá pudiéramos ostentar orgullosos todos los salteños.

Falta muy poco y en Salto hay mucha gente que puede aportar mucho, pero lo más importante, es que seamos muchos lo que aportemos, así sea muy poco materialmente, será siempre mucho en lo espiritual, que es el más grande valor de toda obra humana.

¡Ojalá lo asumamos!







Recepción de Avisos Clasificados