Lo más importante es invisible a los ojos

Cuando vemos, las cada vez más frecuentes campañas que se llevan adelante contra la proliferación y el abuso, totalmente irresponsable en el uso de los plásticos, sentimos vergüenza ajena.
Es que a menudo nos encontramos con campañas que piden sanciones contra quienes arrojan desaprensivamente los plásticos, las bolsas de nylon y otro tipo de polietileno a la calle o diferentes espacios públicos.
Es más, se ha mencionado insistentemente y mostrado –como es usual en nuestros días – la enorme cantidad de plásticos en los vertederos de las ciudad, en los ríos y arroyos sobre todo en casos de inundaciones y las islas –varias ya- de plástico que se han formado en mares y océanos donde confluyen las corrientes marinas.
Es más, todos sabemos lo nefasto que son estas acumulaciones. Todos sabemos que no se trata de un tema estético, sino de las consecuencias negativas que tienen sobre la fauna y flora del planeta.
La última campaña de la que hemos tenido conocimiento apunta a la conducta humana, la que abusa “alegremente” del uso del plástico, un material muy “práctico”, por higiene, por costo incluso, aunque nadie se detiene en observar las consecuencias que tiene su uso abusivo sobre la naturaleza, de la cual dependemos todos.
Pero lo que más nos llama la atención, es que nadie apunta hacia los fabricantes de estos plásticos y aquí el cuestionamiento excede las fronteras del país, porque en muchos casos estos plásticos son importados, vienen desde muy lejos y obviamente a quienes los fabrican para nada les interesa el uso que pueda hacerse de ellos.
Hoy día se habla de disposiciones legales que apuntan a limitar o prohibir incluso la importación de los plásticos o la materia prima que sirve para fabricarlos en el país.
Se está haciendo hincapié en las pérdidas que tendrían las empresas que se han equipado para producir este tipo de plásticos. Para ello echan mano a todo tipo de influencias, comerciales, económicos y de cualquier otro tipo que esté a su alcance.
La gran prensa evita el tema. No importan las consecuencias que haya sobre la naturaleza. El resultado inmediato, o sea las mejoras económicas o las ganancia que me represente este tipo de actitud justifica lo demás.
Sabemos que aún cuando un país o una región entera decida prohibir la fabricación y el uso de estos materiales, habrá oportunistas que lo sigan haciendo en un mercado negro que se considera “inmanejable”.
Mientras no haya la firma decisión de eliminarlos seguiremos caminando hacia el abismo, porque lo más importante sigue siendo “invisible” a los ojos humanos.
A.R.D.