Lo más importante es lo que no se ve

El tema de la contaminación de los cursos de agua, es uno de los más acuciantes. En estas columnas hemos planteado reiteradamente el grave problema que representa la proliferación de plásticos y las bolsitas de nylon. Lógicamente es este uno de los problemas ambientales a atender, pero siendo el más visible lejos está de ser el más “importante”, entendiendo por estos, aquellos problemas que causan mayor daño al ambiente y en el caso específico a los cursos de agua.
Seguramente que el daño que hacen los plásticos es grande y de ello nos hemos ocupado reiteradamente, pero con todo ni cerca del daño que hacen los residuos de los denominados “agrotóxicos”, denominación que es resistida por las multinacionales que los producen.
Es que los productos que se usan como fertilizantes, plaguicidas y similares suelen dejar residuos que van a parar al agua, incluso luego de pasar por la tierra fértil y por lo tanto terminan produciendo un severo daño ambiental.
Si analizáramos profundamente la riqueza ictícola de nuestros cursos de agua veremos que no es ni cerca de lo que era años atrás. Es más, muchos cursos de agua son ríos muertos debido a que la contaminación ha ido matando lentamente toda la vida animal y vegetal que la poblaba.
Bastará con observar el color del agua para notar los profundos cambios que se han producido. Claro está que ha simple vista no se ve mucho, a lo sumo la turbiedad del agua. Las consecuencias de esta irresponsabilidad recaerá sobre las futuras generaciones.